ENTRE LAS ESPINAS

“Te diré algo que ya sabes. En el mundo no todo es color de rosa, es un lugar mezquino y feo y por más fuerte que seas, la vida te pondrá de rodillas y no te dejará  levantar si es que la dejas. Ni tú, ni yo, ni nadie golpea tan fuerte como la vida. Pero lo importante no son los golpes que das, si no lo que eres capaz de soportar sin bajar los brazos. Cuánto eres capaz de resistir sin tirar la toalla. Así es como se gana. Si sabes cuanto vales, exige lo que te mereces. Aguanta los golpes y no comiences a señalar ni a él, ni a ella ni a nadie porque no estas donde quieres estar. Los cobardes hacen eso y tú no eres un cobarde, tu eres mejor que eso.” Sylvester Stallone, personificado en un avejentado Rocky Balboa, dispara esas palabras contra su hijo en la sexta película de la saga del boxeador de Philadelphia.

No hay indicios de que Derrick Rose sea un fanático de Stallone, o incluso de que haya visto el film. Sin embargo, el base nacido en Englewood es la representación perfecta de esa cita. Su carrera, destinada a convertirse en una de las más grandiosas de la NBA, chocó de frente contra un muro de lesiones. Rose pasó de ser la figura de la liga a transformarse en un estorbo para cualquier franquicia. Y, aunque en muchas ocasiones la prensa habló de un posible retiro, ningún obstáculo ha podido frenar al MVP más joven de la historia.

Tal vez jamás vuelva a ser el de antes, pero su camino reivindica la idea de que no importa cuántas veces te caigas, sino cuántas sos capaz de levantarte y volver a intentarlo.

Escrito por Crossover

Básquet y algo (mucho) más.

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