¿QUÉ ES LA ESTADÍSTICA AVANZADA?

El deporte y la tecnología han evolucionado de tal manera que cada aspecto del juego se puede analizar minuciosamente a través de las estadísticas. Lejos quedaron las planillas para marcar los puntos, rebotes y asistencias de un jugador o equipo. La analítica actual le ha abierto las puertas a la medición del impacto de una estrella en cancha, el porcentaje real de acierto en tiros de campo y hasta la estimación de la cantidad de victorias que genera un jugador para su equipo.

En CROSSOVER, te vamos a explicar qué son y cómo funcionan las estadísticas avanzadas a través de sus máximos exponentes.


RITMO (PACE)

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Steve Nash y Mike D’Antoni durante sus años en Phoenix.

El ritmo refiere a la cantidad de posesiones que utiliza un equipo durante los 48 minutos de un partido. Es esencial para entender cuán eficientes son las defensas y los ataques, ya que todas las estadísticas avanzadas que miden estos aspectos se basan en el ritmo. A lo largo de las diferentes épocas por las que transcurrió la NBA, el pace ha bajado o subido de acuerdo a las características de la franquicia dominante. El éxito de los Chicago Bulls del segundo Three-peat (por debajo de las noventa posesiones en los últimos dos campeonatos) puso de moda la utilización de un ritmo bajo. San Antonio Spurs replicó esa fórmula para obtener tres títulos entre 1999 y 2005. Los Bad Boys 2.0 de Detroit supusieron la máxima expresión de este concepto, al lograr el título en 2004 con la tercera menor cantidad de posesiones de todos los tiempos.

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Cantidad de equipos con un ritmo mayor o igual a las cien posesiones a lo largo de los años.

Pero el juego es cambio constante. Y, con el estancamiento de las ofensivas, sobrevino la necesidad imperiosa de apretar el acelerador. Mike D’Antoni y sus Phoenix Suns del Run and Gun fueron la chispa que encendió todo: en la temporada 2004/5, lideraron la NBA en ritmo (95,9) y en Rating Ofensivo (114.5) con Steve Nash como director de una orquesta frenética. El destino quiso que el canadiense jamás lograra un campeonato y que, hasta ahora, D’Antoni tampoco. Sin embargo, basta con observar la cantidad de equipos que superaron las cien posesiones por partido en la última campaña para entender por qué su aporte ha sido crucial para la evolución del juego.


EFICIENCIA OFENSIVA

Toronto Raptors v Golden State Warriors
Aquellos Warriors de la temporada 2016/17 funcionaron como una máquina ofensiva pocas veces vista.

La eficiencia ofensiva o Rating Ofensivo es la estadística que dimensiona con mayor precisión el poderío en ataque de un equipo o un jugador en particular. Está estrechamente relacionada al ritmo. Cuando se trata de un equipo, se refiere a la cantidad de puntos que el conjunto anota durante cien posesiones. Así, las estadísticas demuestran que los mejores ataques no son aquellos que anotan más puntos, sino los que lo hacen de manera más eficiente. Es decir, los que menos posesiones necesitan para lograrlo.

En esta medición es que se basan los analistas para rankear las ofensivas de las franquicias NBA. Pero, a pesar de que el término surgió en este milenio, también es aplicable al análisis de los equipos del pasado. Un ejemplo perfecto es el de los Lakers del Showtime. ¿Por qué aquel plantel, liderado por Magic Johnson en el campo y Pat Riley en la banca, dominó durante gran parte de la década del ochenta? Entre otras cosas, porque su ataque fue uno de los más eficientes que se haya visto. En la temporada 1986/87, Los Angeles estableció la que sería la marca récord de eficiencia ofensiva durante los siguientes treinta años: 115,6 puntos por cada cien posesiones. Ese equipo, que superó los cien puntos en 63 de los 65 partidos que ganó, jugaba un estilo de básquet atractivo y original que escondía en él la eficiencia de los tiros cercanos al aro y del ataque en transición.

Tres décadas más tarde, otro campeón fue capaz de igualar -a su manera- aquel récord establecido por los Lakers. Fueron los Golden State Warriors de la temporada 2016/17, el primer curso de Kevin Durant en la franquicia. Mucho se habló de la posibilidad de que la inclusión de uno de los jugadores más devastadores en el uno contra uno perjudicara la armonía ofensiva que caracterizaba a los de Steve Kerr. Sin embargo, ese equipo plagado de anotadores eficientes encontró la manera de mantener un equilibrio entre la fluidez y el poder gravitatorio de estrellas como Steph Curry y el propio KD.

Un ejemplo cercano puede detallar la imprecisión que supone analizar ataques mediante una estadística tan plana como la de puntos por partido. En esa mismas temporada, existió un equipo con un porcentaje superior al de Lakers en ese rubro: Portland Trail Blazers, con 117,9. Sin embargo, una medición más profunda demuestra que esos ataques resultaron ser mucho menos eficientes a la hora de anotar. Durante cien posesiones, aquel conjunto liderado por Kiki Vandeweghe y Clyde Drexler bajaba sus cifras a 111,5 puntos. Para lograr una marca similar a la de Los Angeles, Portland necesitaba cinco posesiones más. ¿Qué significa eso? Menos efectividad y, en definitiva, más chances de anotar para el rival.

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Juegue donde juegue, Chris Paul es clave en el funcionamiento ofensivo de su equipo.

La eficiencia ofensiva también se enfoca en lo particular. Cuando se trata de jugadores, mide la cantidad de puntos que el equipo anota por cada cien posesiones cuando estos individuos están en cancha. No es casualidad que tres de los cinco hombres con mejor RO de la historia sean point guards: ellos se encargan de dirigir el ataque. Y, como ya sabemos, no hay mejor ataque que uno extremadamente eficiente. Durante toda su carrera, Chris Paul se ha destacado por ser uno de los mejores líderes ofensivos de su época. Pocos bases entienden el juego como él, y basta con ver cómo funcionan los equipos en su ausencia para comprender la magnitud de su impacto. Paul es, hasta ahora, el jugador con mejor Rating Ofensivo en la historia de la NBA: 122,6.

En la actualidad, el gran referente de la estadística se llama Steph Curry. El dos veces MVP es una superestrella poco egoísta que, a pesar de que puede reventar un partido con sus puntos, prefiere ser el eje de un ataque en el que todos estén involucrados. Esa condición le ha permitido liderar la NBA en eficiencia ofensiva durante las últimas cuatro temporadas.


EFICIENCIA DEFENSIVA

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Bill Russell, uno de los mejores defensores de la historia.

Solemos creer que las mejores defensas son las que dejan en la menor cantidad de puntos a sus rivales. Pero, una vez más, es el ritmo el que dictamina el verdadero valor defensivo de un equipo. La eficiencia defensiva mide la cantidad de puntos que una franquicia le permite a su contrincante durante cien posesiones. Aquellos Boston Celtics de Red Auerbach sirven como ejemplo para explicar este aspecto: en la temporada 1959/60, los orgullosos verdes permitieron la quinta mayor cantidad de puntos por partido. Sin embargo, jugaban a un ritmo altísimo (136.3 posesiones por juego) y su Rating Defensivo fue el mejor de todos, permitiéndoles a sus rivales apenas 84.9 puntos por cada cien posesiones. Todos los equipos de la NBA -a excepción de los Philadelphia Warriors- promediaron al menos nueve posesiones menos que ellos. Eso les permitió establecerse como la defensa más eficiente y, por lo tanto, la mejor de la liga.

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Tim Duncan jamás ganó el DPOY. Sin embargo, su impacto defensivo es innegable.

Para un jugador, la eficiencia defensiva se mide por la cantidad de puntos que su equipo permite cuando este está en cancha. Tim Duncan completó una carrera maravillosa y es, para muchos, uno de los más grandes defensores en la historia de la NBA: integró ocho veces el mejor quinteto defensivo de la liga y siete veces el segundo. Pero, más allá de los reconocimientos, lo que describe a la perfección su impacto en defensa es su RD de 95.5, el tercero más bajo de todos los tiempos.


PORCENTAJES

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Daryl Morey, la mente detrás del método Rockets.

Las estadísticas tradicionales (puntos, rebotes, asistencias, etc) siguen siendo importantes, pero no grafican con exactitud el impacto total que cada uno de sus rubros tiene en el desarrollo del juego. Saber cuántas asistencias promedia alguien no nos permite comprender si su manejo de la ofensiva es beneficioso para el equipo. Ahí es cuando los porcentajes entran en escena: son mediciones que indican la productividad individual o conjunta en relación a un aspecto estadístico.

ASISTENCIAS Y PÉRDIDAS


El porcentaje de asistencias (%AST) describe el volumen de asistencias repartidas sobre el total de canastas. Esto está estrechamente relacionado a la fluidez ofensiva de un equipo. No es casualidad que el mejor ataque de esta temporada (Golden State Warriors) sea también el de mayor porcentaje de asistencias.

El porcentaje de pérdidas (%TOV) refiere a la cantidad de pelotas que un equipo pierde durante cien posesiones. San Antonio Spurs ha sido la franquicia que mejor ha cuidado el balón durante esta campaña: 9%TOV.

La relación asistencias/pérdidas (AST/TO) mide el número de asistencias repartidas por cada balón perdido. Este ratio demuestra la eficiencia de un jugador a la hora de tomar decisiones. La temporada 2018/19 de Andre Iguodala es un gran ejemplo: es quien mejor AST/TO (4.15) presenta en un equipo colmado de potenciales bases.

REBOTES, BLOQUEOS Y ROBOS


Por sí solo, el número de rebotes que suma un equipo no indica dominio en los tableros. Es necesario saber cuál es el porcentaje obtenido del total de rebotes disponibles (%TRB) para definir si verdaderamente existió una superioridad sobre el rival. Tanto en ataque (%ORB) como en defensa (%DRB), la productividad es lo que determina el valor real del rebote.

En los tapones (%BLK) sucede exactamente lo mismo: se necesita saber el porcentaje de bloqueos sobre el total de lanzamientos realizados. Por el lado de los robos (%STL), la eficiencia está determinada por la cantidad que se realizan sobre el total de posesiones del equipo contrario.


USO OFENSIVO

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Russell Westbrook y la mejor temporada de su vida.

El uso ofensivo (%USG) intenta medir la importancia de un jugador en el ataque de su equipo. Para eso, recoge las jugadas que este individuo finaliza con un tiro de campo intentado, un tiro libre o una pérdida de balón. No es extraño que los llamados “jugadores franquicias” sean los que mayor %USG tienen. El caso de Russell Westbrook en su temporada de MVP describe mejor que cualquier otro el objetivo de este porcentaje: tras la salida de Kevin Durant, casi la totalidad de la responsabilidad ofensiva recayó en los hombros del base estrella. Westbrook se convirtió en el segundo hombre en la historia en promediar un triple-doble durante una campaña completa y, como era de esperarse, estableció un récord (41.65%) en porcentaje de uso ofensivo.


LANZAMIENTOS

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Stephen Curry es, para muchos, el mejor tirador de todos los tiempos.

Productividad. Ese es el concepto que ha redefinido la forma de medir el valor de un jugador en cuanto a sus tiros. La evolución meteórica del uso del triple ha hecho envejecer a los porcentajes tradicionales, que no contemplan la relación entre lanzamientos y puntos otorgados ni la diferencia entre tiros sin marcaje y contestados. El porcentaje de tiro efectivo (eFG%) y – más aún- el porcentaje de tiro verdadero (%TS) consideran las variables obvias para determinar el rendimiento real de un tirador. Un triple otorga un punto más que un doble, por lo que su valor es mayor cuando se habla de productividad. Es lógico que aquellos que basan su juego en tiros cercanos al aro ostenten un porcentaje de acierto mayor y así lo muestra el FG% tradicional. Basándose en esa estadística, Giannis Antetokounmpo (57.8%) ha sido mucho más efectivo que Stephen Curry (47.2%) durante esta temporada. Sin embargo, al profundizar encontramos que el griego anotó sólo 156 de sus 1994 puntos a través del triple, mientras que el de los Warriors sumó más de la mitad de sus canastas (1064 puntos de 1881) desde esta vía. Curry encestó casi cien tiros menos que Antetokounmpo y alcanzó una cifra de anotación similar, por lo que su eFG% es levemente superior. 

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Algo similar sucede con el TS%, estadística que le asigna un valor específico al triple, al doble y a los tiros libres. Si se observa la lista histórica de jugadores con mayor FG%, está claro que ese apartado ha sido el reino de los internos. Eso se debe a sus cartas de tiro, las cuales se componen casi exclusivamente de lanzamientos en la pintura. Si juntamos las carreras de DeAndre Jordan, Tyson Chandler, Dwight Howard y Shaquille O’Neal (encabezan la tabla) alcanzarán para sumar un total de ocho triples. Curry, quien ni siquiera aparece entre los 250 mejores, ha anotado 2483. Pero, al utilizar los parámetros del TS%, el panorama cambia totalmente. Tanto, que el dos veces MVP se ubica en la cuarta posición y SHAQ baja hasta el puesto 43. Detrás de estos fenómenos se esconde la clave de estas mediciones: para dimensionar la eficiencia real de un tirador, hay que tener en cuenta la dificultad de los lanzamientos que toma (distancia y contexto) y el volumen de los mismos.

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Una prueba más de la trascendencia de Kawhi Leonard: sus números mejoran en Playoffs.

La segmentación es aún más específica. No sólo se han establecido mediciones más concretas en el acierto, sino que también se han diferenciado las distintas situaciones de tiro. Así se puede saber que, en esta temporada, los tiros de campo intentados desde el catch&shoot (disparo en suspensión sin utilizar el drible a una distancia del aro mayor a los tres metros) fueron liderados por Klay Thompson, que Trae Young fue el novato que más penetraciones o Drives (exceptuando contraataques, acciones en las que un jugador recibe la pelota a seis metros o más del aro y traslada hasta llegar a tres metros o menos del mismo) promedió o que, entre los jugadores con más minutos disputados, Kevin Durant es el que mejor porcentaje de acierto en Pull-ups (tiros en suspensión a más de tres metros del aro con un drible como acción previa) ha conseguido.


VOLUMEN DE TRIPLES Y LIBRES

Desde hace más de una década, la NBA está inmersa en una revolución en la que la eficiencia es vital en la toma de decisiones. Equipos como Houston Rockets han eliminado casi por completo los tiros de media distancia -poca productividad para el riesgo que presentan- para enfocarse en triples, lanzamientos muy cercanos al aro y tiros libres. La franquicia, con Daryl Morey y Mike D’Antoni a la cabeza, ha encontrado en James Harden al prototipo perfecto para este método: durante la temporada 2018/19, el 3Par del MVP ha sido del 53%. ¿Qué quiere decir eso? Que más de la mitad de los tiros de campo intentados por Harden han sido desde el perímetro. Y su relación con este modelo no se limita solamente a los triples. En esta campaña, su proporción de tiros libres (FT Rate) ha sido del 45%. Este porcentaje indica la cantidad de veces que The Beard ha visitado la línea de libres en relación a sus lanzamientos de campo intentados. Productividad (el tiro de mayor puntuación) y eficiencia (tiros libres y lanzamientos cercanos al aro siguen siendo los más seguros) como banderas.


ESTADÍSTICAS OCULTAS

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Paul George, un experto a la hora de robar balones.

Hasta hace un tiempo, el juego indicaba que había situaciones muy valiosas para el desarrollo de una jugada o de un partido que no se plasmaban en las planillas. Sin embargo, la NBA intervino para demostrar que ese tipo de acciones podían medirse. Así nacieron las Hustle Stats, estadísticas que valoran la importancia de estos aspectos y amplían el análisis.

Paul George es un serio candidato al Mejor Jugador Defensivo del Año, entre otras cosas, por su capacidad para interceptar líneas de pases. En esta temporada, ha liderado a la NBA en robos totales y en robos por partido. Sin embargo, hay otra medición que le da mayor dimensión a su fortaleza defensiva: la de balones interceptados o DeflectionsEs que, además de marcar el rumbo en las estadísticas tradicionales, George también ha sido el jugador que más veces interceptó (3.8 por juego) el balón de un rival sin llegar a lograr la recuperación por su cuenta. 

Y su impacto va más allá. Oklahoma City Thunder ha sido la segunda franquicia con mejor promedio de balones sueltos recuperados o Loose Balls Revovered, en gran parte, porque George también lideró a la NBA en ese apartado, que se compone de situaciones en las que la pelota no tiene un claro dominador y un equipo recupera el control total de la posesión.

Pero el DPOY reinante es Rudy Gobert. Como interior, el francés destaca por dos de sus tantas cualidades: tiene la capacidad de patrullar la pintura como pocos en la NBA y es, desde hace tres temporadas, el jugador que más asistencias por bloqueo -o Screen Assist- promedia. ¿Qué significa esto? Que, en esta campaña, un jugador de Utah Jazz con dominio de la pelota ha podido anotar en libertad gracias a una pantalla de Gobert en seis ocasiones por partido. El pívot es, además, quién más puntos generó (1118) a través de esos bloqueos.

Su dominio se completa con otra estadística avanzada: en la pasada temporada regular, Gobert ostentó el segundo mejor promedio (16 por juego) de tiros contestados o Contested Shots. Con ella, se mide la cantidad de veces que un defensor opone resistencia directa y “puntea” los lanzamientos -divididos en dobles y triples- de su rival.

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Ersan Ilyasova ha dominado el arte de las cargas ofensivas durante toda su carrera.

Saber cómo, cuándo y dónde posicionarse para forzar una falta ofensiva es clave a la hora de defender. Y, en esta campaña, nadie lo ha hecho mejor que Ersan Ilyasova. La NBA permite saberlo porque incluyó las faltas en ataque forzadas o Charges Drawn en su repertorio estadístico. El turco de Milwaukee Bucks promedió 0.75 por partido.


RASTREO

 

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Kilómetros recorridos, velocidad máxima y diferenciación entre defensa y ataque. Para la NBA, el rastreo es clave a la hora de estimar el impacto de un jugador en pista.

VELOCIDAD


Cada individuo posee una velocidad promedio que se establece como uno de los parámetros que mide su esfuerzo en la cancha. Buddy Hield, el guardia de Sacramento Kings, fue el líder de esta temporada con 7.5km. Pero, al dividir la velocidad promedio en ofensiva y defensiva, son Tyrone Wallace (8.3km) y Shaquille Harrison (7.19km) quienes encabezan las listas, respectivamente.

DISTANCIA


Bradley Beal sólo se perdió un partido de esta campaña. Y la baja por lesión de John Wall hizo que, en la gran mayoría de ellos, él fuera la principal figura de Washington Wizards. Quizás eso causó que recorriera 358 kilómetros, cifra récord de la temporada. Esta medición también permite saber que el guardia All-Star le sacó 85km de diferencia a Tomas Satoransky, el segundo jugador de su equipo en este apartado. La distancia recorrida se divide en ofensiva y defensiva. Beal escoltó a Kemba Walker en el primer segmento y lideró el segundo.

IMPACTO DEFENSIVO CERCA DEL ARO


Esta estadística incluye todas las situaciones en las que un defensor que está a menos de un metro y medio del aro defiende el lanzamiento de un atacante situado a una distancia máxima de un metro y medio suyo. Quienes menos porcentaje de acierto permiten en ese tipo de acciones son los que lideran este apartado. Entre los jugadores con más de 30 minutos de promedio, Antetokounmpo es el de mejor rendimiento en la temporada 2018/19: concedió un 52.7% de acierto.

TOQUES DE BALÓN


Más allá de las opiniones que generan, las estadísticas no mienten. Necesitan de un contexto, claro. Pero los números son claros y, si son leídos de la manera correcta, otorgan información extremadamente valiosa para responder los millones de porqués que generan el juego y quienes lo practican. Uno de los personajes que más preguntas genera es Nikola Jokic. ¿Cómo un pívot de 2,13m puede ser tan importante en la gestación ofensiva de un equipo? ¿De verdad lo es? Si se aparta el hecho de que, con tan sólo ver un partido de Denver Nuggets, cualquiera comprende lo trascendente que es la figura del serbio en el funcionamiento colectivo, es posible medir ese impacto a través de una estadística en concreto: el serbio ha sido el jugador que más toques de balón (Touches) ha promediado en esta temporada. Con 92.5 por partido, Jokic se adelantó a estrellas multifacéticas como LeBron James, Russell Westbrook, James Harden o Blake Griffin.

Este apartado se divide en zonas (pintura, poste bajo o codos), determina el tiempo de la posesión (Harden lidera la NBA) y también la cantidad de puntos y de dribles realizados por toque de balón.


IMPACTO INDIVIDUAL

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Michael Jordan y Wilt Chamberlain, dos de los más grandes de todos los tiempos.

John Hollinger es el actual Vicepresidente de Operaciones de Básquetbol de Memphis Grizzlies. Sin embargo, su aporte más grande al campo estadístico del juego lo hizo en sus años de analista en ESPN. Hollinger desarrolló una fórmula para estimar el impacto en cancha de un jugador. Lo denominó Player Efficiency Rating. En esencia, el PER suma todos los logros positivos de un jugador, le resta los negativos y produce un número que determina el valor por minuto de una actuación en pista.

Según el método de Hollinger, Michael Jordan es el jugador con mejor PER en una temporada regular. El dato se remonta a la 1987/88, primera campaña en la que obtuvo el MVP. Jordan promedió 35 puntos, 5.9 asistencias, 5.5 rebotes, 3.2 robos y 1.6 bloqueos. Pero esta proyección, que incluye triples, robos y bloqueos entre sus “ingredientes”, deja de lado una gran parte de la historia NBA que no contaba con esas estadísticas. Es por eso que el sitio Basketball-Reference estableció ciertos parámetros para poder trasladar el PER a esos años. Y, con esa medición, Wilt Chamberlain ostenta el récord: 31.82 en la temporada 1962/63.

El Box Plus-Minus (BPM) es otra indicador de la importancia que tiene un jugador en su equipo. Mide su aportación al rendimiento total del conjunto a través de sus estadísticas por cada cien posesiones. Si hay algún termino para definir a LeBron James en cancha es omnipresente: se erige como el único hombre con más de 30.000 puntos, 8.000 asistencias y 8.000 rebotes en la NBA. Por eso, no resulta extraño que sea el dueño del récord histórico en BPM. 

El Real Plus-Minus (RPM) fue desarrollado por Jeremias Engelmann para ESPN y tiene similitudes con el +/- tradicional, pero difiere en un punto básico. En esa estadística, el rating de cada jugador está fuertemente relacionado al rendimiento de sus compañeros. Todo lo contrario sucede con el RPM, que destaca, básicamente, por los métodos que utiliza para aislar el impacto individual.

Según ESPN, el modelo “revisa más de 230.000 posesiones cada temporada para separar los efectos atribuibles a cada jugador, empleando técnicas similares a las utilizadas por los investigadores científicos cuando necesitan modelar los efectos de numerosas variables al mismo tiempo.” Steph Curry integró el TOP 5 de ese apartado en las últimas cinco temporadas. Un aporte más a la idea de que el base es la pieza más valiosa en el funcionamiento de Golden State Warriors.

Una de las estadísticas más vanguardistas es la denominada Value Over Replacement. Con ella, se intenta definir el impacto de un jugador por cien posesiones comparándolo con el que tiene su recambio y expandiéndolo hasta la totalidad de partidos de una temporada. A grandes rasgos, ese “recambio” se establece como un jugador de reemplazo que un equipo promedio puede permitirse al costo mínimo. Una vez más, LeBron encabeza el ranking.

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Kareem y su característico Skyhook.

El Win Share es un índice que parte las victorias de un equipo y le da a cada jugador un porcentaje de ese éxito. De esta manera, determina cuál es la influencia de cada uno de ellos en los triunfos colectivos. Lo hace a través de una comparación entre las estadísticas individuales, las de la franquicia y las de la NBA en general. Kareem Abdul-Jabbar es el jugador con más MVPs de temporada, más puntos anotados, más victorias conseguidas y mayor WS en la historia de la liga.

Las estadísticas sólo sirven si se utilizan de manera adecuada y se analizan en un contexto acorde. Pero, al respetarse esos parámetros, son capaces de abrir las puertas de un mundo infinito de posibilidades. 

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