CONTRA PROPIOS Y EXTRAÑOS

Últimamente, una actuación sobresaliente de LeBron James no corresponde necesariamente a una victoria de Cleveland Cavaliers. Es que, muchas veces, el 23 debe luchar contra las virtudes de sus rivales y lidiar con los errores de sus compañeros. Sumó 51 puntos, ocho rebotes y ocho asistencias y todo parecía mágico: a falta de pocos segundos y abajo en el marcador por un punto, los CAVS tenían la oportunidad de ponerse al frente si George Hill anotaba los dos tiros libres. Metió el primero, pero falló el último. El partido le dio una segunda oportunidad a los visitantes: la pelota le cayó a J.R. Smith, a pocos metros del aro. Y allí fue cuando la confusión se apoderó de la escena. El perimetral prescindió del tiro, salió de la pintura y comenzó a correr en busca de una falta o de agotar el tiempo del reloj, creyendo que su equipo ganaba por la mínima. Final del juego y tiempo suplementario. Ya no hubo otra chance para Cleveland. La primera victoria de estas NBA Finals quedó en manos de Golden State Warriors. Y la imagen de LeBron, casi pidiéndole explicaciones a su compañero, quedará en la historia.

Escrito por Crossover

Básquet y algo (mucho) más.

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