HÉROE POR UN DÍA

La NCAA es un escenario propenso a cobijar montajes épicos, en los que el equipo menos favorecido define el pleito sobre la bocina y se queda con la gloria. Anoche, el partido definitorio del Final Four borró todas las posibilidades de que ocurriera algo de ese estilo. Villanova, la mejor universidad del torneo, se consagró por segunda vez en tres años al vencer a Michigan por 79-62. Ante 68.000 personas y otros tantos millones prendidos a la TV, el favorito le dio la razón a las casas de apuestas, a los periodistas especializados y a la gran mayoría de los imparciales.

Sin embargo, todo ocurrió bajo las narices de la NCAA. Y, por mucho que lo intenten, nadie puede quitarle el cuaderno al guionista fantasioso que se esconde detrás de este campeonato. Así que, para una velada en la que todo iba a ocurrir según la lógica,  ideó la intromisión de un héroe inesperado. No se fue con los candidatos al Draft de la NBA, ni con los más veteranos del equipo. Ni siquiera eligió a uno de los titulares de Villanova. Buscó en la banca y encontró a un base de tez pálida, cabello colorado y raíces italianas: Donte DiVincenzo.

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Si bien el joven de 21 años (al que le quedan dos temporadas de elegibilidad para la NBA) es la primer pieza de recambio de los Wildcats, su injerencia en el partido superó cualquier historia que pudiera haberse imaginado antes del salto inicial. DiVincenzo entró a la cancha cuando su equipo perdía por seis puntos en la primera mitad del juego. Encestó su primer triple y, desde allí, no paró hasta hundir bien profundo las esperanzas de Michigan. Cada participación suya era una explosión de gritos. De euforia, por parte de quienes apoyaban a los de blanco. De bronca, expulsados por aquellos simpatizantes de los Wolverines. La noche, como no podía ser de otra manera, terminó con él como MOP (Most Outstanding Player) tras anotar 31 puntos (cinco triples), marca récord para un suplente en la historia de la competencia.

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DiVincenzo disfrutará ahora del reconocimiento que supone ser el jugador fundamental del juego clave en la definición de un torneo que registra nueve millones de espectadores de media y mueve más de diez mil millones de dólares en apuestas. Tal vez, la NBA le espera en un futuro cercano. Tal vez no. Nada de eso importa en este momento. El guionista decidió darle el papel principal en la escena más importante de su vida deportiva. Y ser héroe por un día no es trabajo para cualquiera.

 

Escrito por Crossover

Básquet y algo (mucho) más.

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