JASON KIDD, EL PRIMER LEBRON

«La gente no lo sabe, pero Jason Kidd fue el primer LeBron James. ¿A qué me refiero? Cuando ‘J’ jugaba en la secundaria, todos se paraban a verlo. Toda la atención estaba puesta en él», suelta Gary Payton, a horas de que ese muchacho al que nombra sea inducido al Hall of Fame. Enfocado desde adolescente, Kidd forjó una carrera espectacular: Co-Rookie del Año (junto a Grant Hill), diez participaciones en el All-Star, dos veces oro olímpico, segundo jugador con más robos y asistencias en la historia y campeón con Dallas Mavericks. Su camino, inevitablemente, termina en donde todas las leyendas se reúnen. Desde aquel joven de secundario hasta este hombre laureado, un repaso por toda la trayectoria de uno de los mejores bases que ha dado este juego.

 

THE GLIDE

En una liga tan competitiva como la NBA, sobresalir por el deseo de ganar es una cualidad de la que pocos pueden presumir. A lo largo de su carrera, Clyde Drexler demostró ser uno de esos que viven para superarse. Día tras día. Noche tras noche. Partido tras partido. Y, pese a que el tan preciado campeonato le fue esquivo durante gran parte de su trayectoria, supo ser paciente y conseguirlo en sus años de veterano. Esta es la historia de uno de los mejores jugadores que hayan jugado este juego.

DE ALCANZAPELOTAS A PRESIDENTE

De alcanzapelotas de Seattle Supersonics a presidente de Golden State Warriors, la franquicia que actualmente domina la escena: la historia de Rick Welts parece utópica, pero es tan real como valiosa. Este personaje, vital para el desarrollo de la NBA, la WNBA y el básquet internacional, atravesó todos los estratos de la liga para transformarse en un pilar fundamental del éxito.

 

THE HUMAN HIGHLIGHT

Plástico, potente, atlético, talentoso. Dominique Wilkins fue, como jugador de básquet, todo lo que alguien que sueña con serlo puede pedir. Era al que todos miraban cuando buscaban una jugada sobresaliente, esa que jamás habían visto. Y esta es su historia.

 

T-MAC

«Tracy McGrady es, por lejos, el jugador más duro que tuve que enfrentar. Cuando tienes esa combinación de habilidades, todo se torna muy peligroso.» Para alcanzar su condición de leyenda, Kobe Bryant ha hecho un culto de la confrontación, de la competencia y de la utilización del otro como meta para superarse. Por lo tanto, que se refiera a alguien de esa manera significa más que cualquier otro elogio. Y es que, durante toda su carrera, T-Mac demostró ser una de las fuerzas más impactantes que haya presenciado la NBA. Basta con recordar aquella épica remontada de Houston Rockets ante San Antonio Spurs, con McGrady como protagonista principal, para dimensionar su impacto en el juego. Una de las tantas épicas en las que se vio involucrado él, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.

 

 

EL HOMBRE DE LA BARBA

Es hijo de una madre soltera porque su padre vivió más tiempo en la cárcel que en su casa. En sus inicios era asmático y apenas podía jugar, pero se desarrolló hasta el punto de ser conocido como «el nuevo Manu Ginobili» por su estilo. Pasaron los años, trabajó duro y hoy es uno de los jugadores más letales de la NBA. ¿Quién es James Harden? Te lo contamos al mejor estilo CROSSOVER.

WONDER WOMAN

Existen muy pocas personalidades que representan casi tanto como una institución. Lisa Leslie, pionera del desarrollo del básquet femenino, es una de ellas. Su carrera representa todo el trabajo que las mujeres hicieron -y siguen haciendo- para derribar las barreras del menosprecio y llegar a la élite del deporte. Conocé su historia.

 

 

 

LOS DIEZ MOMENTOS DE LARRY

La historia habla. Y, por más que pasen los años, jamás dejará de contar una verdad ineludible: que Larry Bird ha sido uno de los mejores y más inteligentes jugadores de básquet de todos los tiempos. En CROSSOVER, decidimos ordenar cronológicamente sus diez mejores momentos.

ROLLERCOASTER

A veces, aquellos que parecen estar destinados a dominar una época se chocan contra la fragilidad de sus cuerpos. Y eso le sucedió a Grant Hill, uno de los jugadores más completos que haya visto la NBA. Las lesiones, que atacaron a sus tobillos durante toda su carrera, no le permitieron mantenerse al máximo de sus capacidades. A pesar de todo, fue merecidamente inducido al Hall of Fame en este año. Y eso da una clara perspectiva de su magnitud.

MADE IN HOLLYWOOD

Su carrera ha sido de película. No es una exageración. El Óscar que descansa en sus vitrinas lo prueba. Desde que aquel jovencito muy confiado de sus capacidades se salteó la universidad y llegó a la NBA, todo lo que ha ocurrido pareció seguir la pista de un guión hecho en Hollywood: fue drafteado por Charlotte, pero traspasado inmediatamente a Los Angeles Lakers. Cargó -y también creció- con la comparación con Michael Jordan desde sus primeros highlights. Alcanzó la gloria como escudero y como líder. Como «8» y como «24». Con peinado afro y pelado.

También fue subestimado. Y sufrido por esos mismos que abrieron la boca. Estropeado por el rival de la vereda de enfrente y redimido dos años después, en una revancha histórica. Este asesino del aro anotó puntos de todas las maneras, incluso visiblemente limitado por una dura lesión. Hasta se dio el gusto de que la escena final fuera igual de magnífica que todo lo anterior: 60 puntos en el último partido oficial de su vida. No es raro, entonces, que ahora se dedique a inventar historias. Y tal vez lo intente, pero jamás imaginará una como la suya. La del legendario Kobe Bryant y su amor por este juego.

ALMA DE LEYENDA

Elgin Baylor nunca fue elegido MVP de la NBA. Durante sus trece años como profesional, participó de ocho NBA Finals sin lograr ganar ninguna de ellas. Aun así, nadie en su sano juicio podría excluirlo de la lista que reúne a los mejores jugadores en la historia de este deporte. Y eso obedece a dos simples razones: que no todo se mide en títulos y que el legado de Baylor ha sido tan potente que todavía se mantiene en el tiempo.

 

D’ANGELO RUSSELL

Reconocido. Esperado. Aplaudido. Criticado. Menospreciado. Regalado y, finalmente, aceptado y querido. En apenas tres temporadas, la carrera de D’Angelo Russell ha transitado todas las etapas posibles. Hoy, aquellos que lo subestimaban y no le tuvieron paciencia ven como su juego se eleva a niveles de estrella. Pero, ¿cuál es la historia detrás de la figura de los Brooklyn Nets? ¿Cómo llegó a la mejor liga del mundo? Te lo contamos al mejor estilo CROSSOVER.

CONTRA LAS APUESTAS

En la actualidad, la NBA es una liga en la que predominan los jugadores afroamericanos. Sin embargo, sus inicios fueron muy distintos. Los blancos dominaban la escena, el racismo estaba más vivo que nunca y los atletas negros eran fuertemente discriminados. Don Barksdale fue uno de los pioneros que derribó los prejuicios y sentó las bases de lo que hoy vemos. Esta es su historia.

 

EL DESTRUCTOR

Fue una de las tantas estrellas que no pudo conseguir un campeonato por vivir la Era Michael Jordan. Aun así, Patrick Ewing completó una carrera que lo depositó merecidamente en el Hall of Fame: Rookie del Año, once veces All-Star, miembro del Dream Team y máximo anotador en la historia de los New York Knicks. De Jamaica al Olimpo de la NBA, esta es su historia.

 

THE BROW

Anthony Davis ha sido el hombre de este mercado de traspasos y también lo será en el próximo, cuando finalmente New Orleans decida cuál es la mejor oferta que las franquicias ponen sobre la mesa. Pero, ¿qué sabemos sobre la estrella de los Pelicans? ¿Cuál es la historia detrás del jugador al que todos quieren en su equipo? En CROSSOVER, te contamos el pasado de La Ceja.

ALL-STAR WEEKEND: REFLEJOS DEL PRESENTE

Para el mundo de la NBA, el All-Star Weekend es un termómetro. Una forma de medir las tendencias de la época, de tomarle el pulso a las masas y de avistar nuevos horizontes. Ese termómetro se mantiene inalterable a lo largo de los años: sirvió en 1984 para confirmar que el Concurso de Volcadas sería un éxito rotundo, en 1987 y 1988 para tener una noción de lo que significaría Michael Jordan, en 1992 para entender que el público necesitaba despedirse de Magic Johnson y de los gloriosos años 80′ y sirve ahora para ratificar al triple como el absoluto dominador de la escena.

Desde hace varias temporadas, en la mejor liga del mundo reinan los tiradores. El crecimiento exponencial de los porcentajes de tiro, sumado al éxito incontestable de un equipo como Golden State Warriors, obligó a las demás franquicias a borrar las fronteras que existían entre la utilización del triple como un recurso más y el posicionamiento del mismo como el principal arma ofensiva del juego.

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Joe Harris anotó 26 puntos en la final del Concurso de Triples.

Este fenómeno ha invadido todos los aspectos de la NBA, incluido el All-Star Weekend. Y la jornada de Concursos de esta edición es el ejemplo perfecto. Histórica y justificadamente glorificado, esta vez el de Volcadas se evidenció pequeño y despoblado ante la armada de excelsos tiradores que conformaron el de Triples. Basta decir que, en él, participaron tres campeones de ediciones previas (Devin Booker, Stephen Curry y Dirk Nowitzki) y cuatro participantes (Curry, Nowitzki, Dame Lillard y Khris Middleton) de este All-Star Game. Mientras tanto, los mates fueron realizados por tres novatos (Hamidou Diallo, John Collins y Miles Bridges) y un sophomore (Dennis Smith Jr), el único con experiencia en la ceremonia.

Pero los organizadores de la liga no se quedaron con eso. Optaron por ir más allá y reforzar al que hoy se muestra como el Concurso más atractivo de todos: antes de la competencia oficial, leyendas del triple como Ray Allen, Dell Curry, Mark Price y Glen Rice tuvieron su chance de disparar al aro como acción benéfica para contribuir en la lucha contra el cáncer.

Lo que en la previa se suponía obvio, pudo confirmarse al terminar la jornada. Por un lado, Curry, Buddy Hield y el campeón Joe Harris impactaron al público con ráfagas de aciertos y una final apretada. Por el otro, Smith Jr, un gran volcador, estuvo más tiempo intentando sus mates que haciendo crujir el aro y sólo una salvajada atlética de Diallo salvó a los fans del aburrimiento.

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Hamidou Diallo voló sobre SHAQ y obtuvo un 50, la puntuación máxima.

Afirmar que la espectacularidad de las volcadas ha muerto es tan falaz como creer que la NBA sigue exponiéndolas como sus «highlights» insignia. Guste o no, ésta es la Era del tiro, el rango ilimitado, los jugadores sin posición fija y Curry o James Harden como sinónimos de modernidad.

“La gente lo compara conmigo, pero creo que Steph está en una categoría propia de juego.” – Ray Allen, máximo triplero en la historia de la NBA

Con la posibilidad de incluir a leyendas de la talla de Vince Carter, la liga decidió darle una importancia menor al Concurso que, años atrás, era el plato fuerte de los sábados de estrellas. Inevitablemente llegarán atletas extraordinarios, con destrezas suficientes como para volver a encender la llama de los mates. No obstante, la NBA entiende que, en estos tiempos, el show está detrás de la línea de 7,24 metros. Y cada vez más lejos.

LOS DIEZ MOMENTOS DE SHAQ

Muy pocos jugadores en la historia de la NBA han sido tan dominantes como Shaquille O’Neal. Contar con él, uno de los «grandotes» más imponentes de todos los tiempos, era sinónimo de éxito. Y, en el libro de su carrera, esa palabra está escrita por todos lados. Por eso, en CROSSOVER decidimos destacar sus diez mejores momentos.

SWEETWATER

En una época en la que el racismo era visible en todos los aspectos de la sociedad estadounidense, Nat Clifton se estableció como uno de los atletas más importantes del país. Gracias a su legado fue que, años más tarde, muchos jóvenes afroamericanos pudieron dejar su huella en la NBA. Bill Russell, Oscar Robertson y otras leyendas lo recuerdan como lo que fue: un pionero.

UN GANCHO AL CIELO

Decir que Kareem Abdul-Jabbar es uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos es redundante: es el máximo anotador en la historia de la NBA, ganó seis campeonatos de liga y tres en la NCAA, fue seis veces MVP de temporada regular y dos MVP Finals y completó 20 años como profesional. Sin embargo, quedarse sólo con lo que hizo dentro de la cancha es un pecado capital. Desde su personalidad y sus convicciones, Kareem dejó en claro la importancia de que los deportistas sean conscientes del lugar que ocupan en la sociedad. Un personaje imposible de eludir si lo que se quiere es contar apropiadamente la historia de este deporte.

LOS DIEZ MOMENTOS DE SU MAJESTAD

Esta vez, el protagonista no es otro que el más legendario jugador de todos los tiempos. Te vamos a contar el camino de Michael Jordan al mejor estilo CROSSOVER. Para eso, ordenamos cronológicamente los diez mejores momentos en la carrera de quien es, para muchos, el jugador más importante en la historia de la NBA y del básquet.

EXCEPCIONAL

Su nombre comenzó a definirla mucho antes de llegar a la WNBA. Pero, como uno es lo que hace, Swin Cash no se quedó quieta nunca: dos veces campeona de la NCAA, tres de la WNBA, cuatro participaciones en el All-Star Game y dos de ellas alzando el MVP. Esta es la historia de una de las principales leyendas del básquet femenino.

CREAR SOBRE EL AIRE

Estamos acostumbrados a entender el «alley-oop» como una vía natural para anotar. La pelota en el aire y el hombre volando, listo para darle destino de red. Veneramos imágenes históricas como la que une a Dwyane Wade y LeBron James en Miami y nos regodeamos con las conexiones entre Ben Simmons y Joel Embiid, pero ¿sabemos cuándo y cómo se popularizó esta jugada? Para entenderlo, debemos conocer la historia del hombre que llevó el alley-oop a la excelencia. Un All-Star, un Hall of Famer llamado Guy Rodgers.

NIKOLA JOKIC

Nikola Jokic es un jugador único. Su tamaño y muchas de sus características lo ubican como un pívot natural, pero su capacidad para dirigir el juego y encontrar libres a sus compañeros lo convierte en un base gigantesco. Denver Nuggets construye sobre él. Y si de futuro se trata, tanto la franquicia como el jugador no tienen techo. Pero, durante su infancia, Jokic estaba muy lejos de cumplir todos estos sueños: merendaba tres litros de Coca-Cola y tomaba al básquet como un hobby. Descubrí el pasado del Joker, en otra edición de Historias del Futuro.


DE FRENTE AL ARO

En tiempos en los que la NBA se estancó en las absurdas virtudes de los hombres grandes bajo el poste, Zelmo Beaty logró sobrevivir a base de innovación. Sin la altura para competir con los gigantes de su época, moldeó su juego para poder anotar y conseguir rebotes en cantidad. Tal fue el impacto logrado por Beaty, que fue seleccionado para el All-Star tanto en la NBA como en la ABA, liga donde también fue MVP y campeón con Utah Stars.

LA ROCA

La carrera de Mitch Richmond lo ubica en un selecto grupo de jugadores que transitó casi todas las facetas de la gloria: fue Rookie del Año en Golden State Warriors, MVP del All-Star en Sacramento, campeón olímpico con Estados Unidos y finalmente alcanzó la gloria en la NBA con Los Angeles Lakers. Sin embargo, ser el líder indiscutido de una franquicia en declive como lo eran los Kings lo transforma en una verdadera leyenda, capaz de transmitir toda su pasión y su deseo de ganar a un equipo entero. Esta es su historia.

SANGRE NARANJA

La primera elección del primer Draft de la WNBA. La pieza fundamental de la primera dinastía de la liga. La segunda máxima anotadora en la historia. La única jugadora en ser All-Star durante tres décadas distintas. Tina Thompson forjó una carrera que muy pocas veces se ha visto en el mundo de los deportes. Y, en este vídeo, recorremos su historia.

SUPERMAN

«Hasta la llegada de LeBron James, no había aparecido un jugador con las destrezas físicas de George.» Son palabras de Julius Erving, leyenda de la NBA, sobre George McGinnis. Su juego, tan potente como efectivo, lo transformó en el prototipo del alero moderno. Conocé su historia.

La NBA según Erving

Nevaba. Día tras día, el cálido cemento del ‘playground’ al que llegaba cruzando la calle lo esperaba en el mismo lugar de siempre, como un atril espera a su artista. Aunque, esta vez, el clima se había puesto en su contra. Sí que nevaba. Y muy fuerte. Pero la nieve (ni cualquier otro fenómeno natural) no es un impedimento para que un niño de doce años desate su imaginación. Y para este joven de Long Island no había mejor lienzo que un parqué, ni mejor pincel que un balón naranja. Así que tomó su bicicleta, pedaleó hasta el otro lado del barrio y abrió de par en par las puertas del gimnasio del Ejército de Salvación. “¿Podemos mi amigo y yo jugar aquí?”, preguntó tímidamente. El entrenador lo miró fijo. Había algo en ese joven que le obligaba a aceptar la oferta, a contramano de cualquier prejuicio de la época. Inmediatamente, los otros integrantes del equipo conocieron a sus dos primeros compañeros negros. Así, y sin saberlo, aquel niño dio el primer paso de un viaje en el que las únicas constantes serían él y el cambio. La historia del nuevo testamento del baloncesto.

“Probablemente, si no hubiera existido el Doctor J, jamás hubiésemos tenido a Michael Jordan y yo no podría haberme fijado en nadie a quien imitar”. LeBron James dio en la tecla. Sabe que existen momentos y personas que parten el tiempo en dos, que le muestran al mundo algo que jamás había visto y que transforman su entorno para siempre. Eso fue Erving para la NBA. Una revolución que no solo tomó por asalto cada minúsculo detalle del juego, sino que también extendió sus manos hacia el racismo, la profesionalización y el rol social de cada deportista. El baloncesto en Estados Unidos es antes y después de Erving. Del trámite monótono y ortodoxo a los ‘highlights’ y las volcadas como insignia del show. De la imagen embarrada y poco gustosa de los jugadores a él, convirtiéndose en el icono nacional de la clase. De la minimización y el encasillamiento que supone “jugar y cerrar la boca” a los activistas sociales, ávidos de escupirle la cara a la indiferencia. Todo fue obra de un hombre común, un ídolo de carne y hueso que no amuró su cabeza. El desarrollo de la historia demuestra cómo Erving pasó a ser la vara de todos. Tanto de rebeldes sin causa, inspirados por su imaginación, como rectos defensores de las formas que encontraron en su figura un espejo en el cual mirarse. Y quizás ese sea su principal talento, el que lo hizo englobar a propios y extraños en una misión: la de ser como el Doctor J.

“Probablemente, si no hubiera existido el Doctor J, jamás hubiésemos tenido a Michael Jordan y yo no podría haberme fijado en nadie a quien imitar” – LeBron James

En sus años como universitario, las reglas le obligaron a dividirse cual Doctor Jekyll y Mr Hyde. Julius jugaba bajo las prohibiciones (no se podía volcar el balón), sin aventuras aéreas y apocado a lo que la NBA y su camino previo ofrecían en esos tiempos. Pero, apenas pisaba la calle, el Doctor se hacía con el mando. Fue así como, en el mítico predio de Rucker Park, los amantes del estilo callejero encontraron a su mesías. Las expresiones de asombro después de cada invento del Doctor J se transformaron en un clásico de esas largas noches. Ansioso por encontrar una vía de escape, el juego utilizó su cuerpo como medio para romper las cadenas del pragmatismo. El boca a boca alcanzó a los dueños de la ABA, quienes desesperados por agregarle a su producto un poco más de espectáculo atrajeron a aquel joven acostumbrado a tener problemas para llegar a fin de mes. “Mi madre ganaba muy poco y el gerente de Syracuse me ofreció un contrato garantizado de 125.000 dólares. Prioricé lo económico sobre el deseo de quedarme en mi hogar”.

El estilo poco convencional y desafiante de Erving encontraba un escenario más grande, aunque menospreciado por los verdaderos dueños de la pelota. La anaranjada, claro. Mientras tanto, con la de colores él se iba a encargar de que esa discriminación se transformara en envidia. Porque el Doctor J era un pack completo. Sus movimientos dentro de la cancha estaban acompañados por un peinado afro de músico emergente, vestimentas elegantes y un trato gentil ante cualquiera que se acercara. Y entre tantos escándalos extradeportivos y mal rollo con la prensa, su figura resaltaba aún más. De pronto, la decisión de ver o no un juego, de ir o no a un estadio, dependía exclusivamente de su presencia. Más aún cuando cambió Syracuse por New York y los Nets se transformaron en la principal atracción de la Gran Manzana. Sumergida en una monotonía pasmosa, la NBA tomó nota. Aprovechó la asfixia económica que sufría la ABA por carecer de un contrato televisivo y, con la fusión de 1976, salvó su imagen para siempre al izar la bandera del espectáculo y los valores humanos. Erving, abanderado indiscutido, supo que su próxima función era en el teatro más prestigioso de todos, ante la mirada escrutadora de veinte mil pares de ojos y otros tantos miles a través de las cámaras. Y entonces, aquella leyenda de tintes semidivinos entró por la retina de los contemporáneos para no irse jamás. Ya nada iba a ser igual.

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El paso de los años arrasa con esas historias que no conmueven lo suficiente para quedarse alojadas en la memoria de quienes las vivieron. Pero, así como el tiempo no tiene piedad ante lo intrascendente, sí premia a aquellos que desafían su existencia. Los hace eternos. Aquella revolución, que llevó el 32 y luego el 6 en la espalda, es una de las grandes causas por la que millones de jóvenes observan maravillados la NBA de hoy. Pequeños amantes del juego con el mismo sueño que incitó a Julius Erving a buscar un techo para desafiar un aro sin congelarse en ese invierno en Long Island. Es verdad. Los años han pasado. Pero la chispa se enciende continuamente con LeBron James, Kevin Durant o cualquier otro. Ya no importa quién. Porque en cada volcada, en cada intento de llenar los ojos de esos niños, el Doctor está ahí, operando como todas las noches.

Leandro Carranza para SKYHOOK Magazine

EL MONARCA

Las lesiones obstaculizaron el andar de Bernard King hacia la gloria, pero jamás pudieron frenarlo completamente. Es que el neoyorkino aguantó cada golpe a base de canastas y, finalmente, fue premiado con el único reconocimiento que se adecuaba perfectamente a su carrera: el Hall of Fame de la NBA.

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LOS DIEZ MOMENTOS DE KOBE

En 1996, llegó a la NBA con una sola meta: ser como Michael Jordan. Se fue de ella veinte años más tarde con cinco campeonatos, un MVP, dos MVP Finals y una enorme cantidad de récords que dejan en claro una cosa: mas allá de su primer anhelo, Kobe Bryant será recordado exclusivamente por ser Kobe Bryant. Y esa simple certeza es la que define su legado. En CROSSOVER, ordenamos cronológicamente sus diez mejores momentos en la mejor liga del mundo.

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KRISTAPS PORZINGIS

 

Es uno de los mejores jugadores de la NBA y apenas tiene 23 años. Y aunque es la esperanza de los Knicks, una de las franquicias más emblemáticas, pocos le dieron su apoyo cuando llegó. Pero su historia en el básquet es mucho más profunda. Y si querés saber por qué Kristaps Porzingis se convirtió en el unicornio de New York, este es tu video.

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EL CIELO COMO LÍMITE

Pocas carreras tienen la potencia suficiente como para hablar por sí solas. La de Kareem Abdul-Jabbar, por lo contrario, está sobrada: tres títulos en la NCAA, seis campeonatos de la NBA, seis MVP, dos MVP Finals, récords y más récords. Un recorrido por su trayectoria permite bucear por los momentos más históricos de este deporte.

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POR UNA MONEDA

Magic Johnson llegó a la NBA en el Draft de 1979 y su impacto en Los Angeles fue inmediato: su primera temporada lo consagró como el único jugador en la historia en conseguir el MVP Finals siendo un novato. Luego, completó una de las mejores carreras que la liga haya visto. Sin embargo, hubo un 50% de probabilidades de que todo eso no ocurriera, Y es que, créanlo o no, el destino de Magic se decidió tirando una moneda al aire.

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LA EVOLUCIÓN DEL VUELO

Desde su creación en 1976, el Concurso de Volcadas ha tenido momentos épicos: vuelos interminables, batallas de época y trucos originales e increíbles. Vince Carter, uno de los máximos exponentes en la materia, analiza aquellas actuaciones históricas para entender la evolución de las volcadas a lo largo de los años.

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EL GIGANTE GENTIL

La NBA le debe mucho de su atractivo a la vieja ABA, aquella liga que entendía el básquet como un espectáculo que trasciende al juego. Lo mismo sucede con los jugadores: las nuevas estrellas han caminado el sendero que construyeron las leyendas del pasado. Artis Gilmore es una de ellas. Y es necesario conocer su historia.

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LOS DIEZ MOMENTOS DE MAGIC

No hace falta enumerar trofeos para saber que Magic Johnson es uno de los jugadores más laureados en la historia de este deporte. Una carrera como la suya está llena de momentos épicos. Por eso, en CROSSOVER decidimos elegir los diez mejores y ordenarlos cronológicamente.

 

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YAO, EL GIGANTE

Apoderarse de un producto que parece impropio no es para cualquiera. Mucho menos si se habla de la NBA, una de las ligas más mediáticas del mundo. Pero Yao Ming demostró durante toda su carrera que él no era como cualquier otro. Así, entre caras de asombro e incredulidad, llegó a Estados Unidos. Y así, con su camiseta colgando en el estadio de Houston Rockets y su nombre en el Hall of Fame, se fue. En el medio, quedarán las ocho participaciones en el All-Star Game. En la historia, para siempre, quedará grabada su imagen como uno de los mejores jugadores internacionales que hayan pisado el parqué de la NBA.

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LOS DIEZ MOMENTOS DE MANU

Cuatro campeonatos, más de mil partidos durante dieciséis temporadas, premios y reconocimientos de todo tipo: la carrera de Manu Ginobili en la NBA está plagada de momentos extraordinarios. En CROSSOVER, decidimos elegir los diez mejores y contarlos en orden cronológico. Pasen y vean.

 

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EL ARTE DEL TRASH-TALK

El deporte de alta competencia no sólo se trata de una disputa física, sino también mental. A menudo, quienes logran mantenerse fuertes de cabeza logran aventajar a sus rivales e imponen las reglas de juego. La NBA mantiene, desde su génesis, un término que define a una de esas prácticas destinadas a provocar que el rival tambalee mentalmente, que «salga del partido»: trash-talk. Muchos lo utilizan, pero pocos han sido capaces de transformarlo en una herramienta que verdaderamente los separe del adversario en la carrera por el triunfo. Y tanto Gary Payton como Draymond Green pueden proclamarse como reyes del trash-talking.

EL CARTERO

Segundo máximo anotador en la historia de la NBA. Miembro del Hall of Fame. MVP en dos ocasiones. Participante del All-Star en catorce oportunidades. MVP y CO-MVP de la ceremonia. Medallista de oro olímpico en 1992 y 1996. Integrante de una de las duplas más recordadas de la liga. En definitiva, uno de esos jugadores que no necesitaron un campeonato para consagrarse como leyenda. Y todo empezó en aquel Draft de 1985, cuando Utah Jazz eligió en el puesto trece a un tal Karl Malone.

VINSANITY

Pensar en la NBA es pensar en el show. Esa idea se expande aún más cuando uno piensa en el All-Star Weekend. Pero, sin dudas, el mayor exponente del espectáculo deportivo es el Concurso de Volcadas, que ocurre anualmente en la mejor liga del mundo. En él se han visto vuelos eternos, trucos sin precedentes y, siempre, caras de asombro.

Sin embargo, hubo un hombre que impresionó a los fans como ningún otro lo había hecho. Esta es la historia detrás de Vince Carter y el Concurso de Volcadas del 2000.

EL ORIGEN

La NBA descubrió en el comienzo de la década a quien quizás es el mejor tirador de todos los tiempos. El estilo de Steph Curry quebró todos los esquemas existentes, extendió los horizontes posibles para un tiro y se llevó puesta la mecánica tradicional, récord tras récord. Y Curry no es sólo un excelso triplero. A su principal arma se le suma un alto entendimiento del juego, así como también un arsenal de tiros a los que acude con facilidad mediante la amenaza que supone su triple.

Sin embargo, su camino hacia el estrellato no fue tan esplendoroso. Durante la secundaria, nadie creía que Curry sería un MVP de la NBA, y muy pocos que llegaría a la mejor liga del mundo. En esa época, eran sus debilidades físicas las que resaltaban más que cualquier cualidad. «Muy bajo, malo en defensa, muy débil para esto», solía escuchar el base. Fue mediante el entrenamiento y la repetición casi robótica que Curry pulió sus virtudes y escondió sus deficiencias, hasta convertirse en una pieza única de este deporte.

DE LA CALLE A LA NBA

El deporte está lleno de historias de superación, de cuentos de hadas hechos realidad que sirven como inspiración para los que están por venir. Sin embargo, la vida de Caron Butler es tan real que supera cualquier tipo de ficción. De pequeño, se hundió en los peligros de la calle mientras su madre ocupaba el tiempo en dos trabajos diferentes para poder mantenerlos. La droga lo tomó como otro de sus rehenes. El joven Butler comenzó a traficar marihuana. Luego, pasó a la cocaína. El hogar se fue desdibujando. Pasaba más tiempo en los parques y en la cárcel que en su casa. ¿Qué sucedió entre medio de aquellos años en los que el futuro próximo era oscuro y estos, en los que Butler disfruta de su retiro tras una larga carrera en la NBA? Nada menos que la oportuna intervención de un policía en el momento más delicado de su vida.

 

VIVIR POR UN SUEÑO

 

 

John Wall es una de las estrellas de la liga más talentosa del mundo, gana millones de dólares por año y vive el sueño de cualquier amante de este deporte. Sin embargo, su infancia fue más parecida a un infierno que al edén en el que ahora descansa. Siendo apenas un niño tuvo que asimilar el encarcelamiento de su padre, quien fue condenado a siete años de prisión por robo a mano armada y asesinato en segundo grado. Poco tiempo después de salir en libertad, murió a causa de un cáncer que lo atacó durante años. Wall estuvo a punto de tirar todo por la borda, incluso su gran pasión. Su madre, y el amor que siempre tuvo por el juego, fueron los motivos por los que hoy puede decir que es la mejor versión de sí mismo.

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NACIDO PARA TRIUNFAR

Aunque sólo tiene 26 años, Kyrie Irving ha acumulado logros que lo convierten en una de las principales estrellas de la NBA: fue elegido en la primera posición del Draft 2011, consiguió el Rookie del Año, participó en cinco ocasiones del All-Star Game siendo MVP en una de ellas y alcanzó la gloria con Cleveland al derrotar en las NBA Finals a Golden State con un tiro ganador suyo en el séptimo partido de la serie. Partió hacia Boston en busca de más títulos, fiel al consejo que cierta vez le dio su padre y que marca cada uno de sus pasos: «Mantente hambriento.»

CUNA DE ESTRELLAS

Algunas historias de la NBA suelen confundirse con fantasías. Y, aunque esta parezca sacada de un cuento, no dice más que la verdad. Es que la idea de que los líderes de las franquicias que se disputan el trono de la liga desde hace tres temporadas hayan nacido en el mismo hospital suena insólita, pero es cierta. El Summa City Hospital de Akron, Ohio, fue testigo del nacimiento de dos superestrellas de este deporte: LeBron James y Steph Curry. Tanto el 23 de Cleveland Cavaliers y el 30 de Golden State Warriors llegaron al mundo en este edifico, con 39 meses de diferencia. Quién diría que, tres décadas más tarde, estarían eligiendo jugadores para enfrentar a sus quintetos en el All-Star Game. Sólo en la NBA.

EL ÚLTIMO GRAN SHOW

Magic Johnson se retiró de la NBA en 1996. Luego de estar inactivo por cuatro temporadas, volvió para jugar 32 partidos en su amada Los Angeles Lakers, hasta que la eliminación de Playoffs en manos de Houston Rockets lo alejó definitivamente del profesionalismo. Sin embargo, su última gran aparición sucedió varios años antes, y lo encontró vestido de azul, rodeado de estrellas y con un estadio entero aplaudiéndolo.

En 1991, Johnson anunció que era VIH positivo y que se despedía del deporte. La noticia causó tal conmoción que, horas después del anuncio, más de un millón de personas se presentaron en diversas clínicas para realizarse un análisis de sangre. Acostumbrados a soñar cada vez que lo veían moverse en una cancha, los fans de la liga se negaron a aceptar su decisión y lo votaron para que sea el base titular del equipo del Oeste en el All-Star Game de 1992.

Aunque varios jugadores se opusieron públicamente y el hecho tomó una dimensión social-cultural impensada, Magic estuvo presente en la ceremonia organizada en Orlando. Y, una vez allí,  hizo lo que mejor supo hacer durante toda su carrera: sonreír y jugar al básquet como nadie.