DERRIBANDO FRONTERAS

Lo de quebrar prejuicios ya es cotidiano para Becky Hammon. Por eso, no es sorpresa que San Antonio Spurs haya elegido ubicarla en el banquillo del entrenador Gregg Popovich como una de sus asistentes principales. La exjugadora de la WNBA irrumpió en una liga dominada por los hombres y, a base de esfuerzo y mucho conocimiento, demostró que cada paso suyo tiene la fuerza suficiente como para derribar una barrera. Son muchas, pero Hammon, lejos de pretender esquivarlas, las embiste con la solvencia de quien se sabe capaz: en la NBA fue la primera asistente, la primera en dirigir un partido (lo hizo en la Summer League) y la primera considerada para dirigir una franquicia. Y aunque Milwaukee, el equipo interesado, finalmente se decidió por Mike Budenholzer, cada vez falta menos para que esta pionera se transforme en la primera mujer en ocupar el cargo.

 

LA DECISIÓN 2.0

La temporada de LeBron James ha terminado. En ella, ha demostrado que todavía es capaz de dominar la NBA. Sin embargo, las pruebas evidencian que ese dominio individual no es suficiente como para alcanzar otro título. Golden State es demasiado, incluso para el mejor jugador del mundo.

Casi ocho años después de aquella decisión de irse de Cleveland para alcanzar la gloria en Miami, LeBron deberá definir qué hará con su futuro. Y, a esta altura, los posibles destinos se cuentan con los dedos de una mano.

16/04/18

La jornada de ayer nos regaló dos partidos de Playoffs. Dos nuevas historias para contar.


EL TALENTO NO ENVEJECE


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Toda historia debe tener algún que otro conflicto. De otra manera, no se explica que Dwyane Wade haya dejado Miami para vagar por otras franquicias. El Heat es su casa. No ha existido otro jugador que defienda mejor esos colores. No importa el rival, el escenario ni la fecha, él siempre va a dar un poco más que el resto. Lo demostró ayer, en el triunfo de su equipo ante Philadelphia por 113-103. Wade anotó 28 puntos, bajó siete rebotes y repartió tres asistencias, pero su impacto no se puede explicar sólo con estadísticas. Como el gran veterano que es, manejó los tiempos del partido en todo momento. Sacó a Miami del apuro que suponía la remontada del local y sentenció el partido con la soltura de quien sabe ganar. Ahora, los 76ers deberán ir a Florida a recuperar la ventaja en la serie, que parece tener destino de séptimo juego.


DÍAS GRISES


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La serie entre Golden State y San Antonio parece tener un final inevitable. Es tal la diferencia que existe entre el vigente campeón y los Spurs, que cualquier intento de rebeldía es apagado por la actuación de alguna estrella. Anoche, los Warriors se impusieron por 116-101 y estiraron su ventaja a dos partidos. Tal vez, que la eliminatoria se mude al AT&T Center por los próximos dos partidos ayude a los dirigidos por Gregg Popovich a equilibrar las cosas. Pero, por el momento, lo hechos no dan indicios de que el presente de la franquicia alcance para mantenerse con vida en los Playoffs. Mientras tanto, Kawhi Leonard sigue inmerso en una novela mediática que sólo puede acabar mal. No son buenos días para San Antonio.


 

14/04/18

Llegaron los Playoffs, el mejor momento del año en la NBA. Cuatro partidos se disputaron en la primera jornada. Conocé sus historias.

DIFERENCIAS CLARAS


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La lógica se impuso en el partido inaugural de esta postemporada. Por la primera ronda de la Conferencia Oeste, Golden State le ganó fácilmente a San Antonio por 113-92. Más allá de sus posiciones en la grilla (segundo y séptimo, respectivamente), la diferencia entre el equipo local y los de Gregg Popovich es muy grande, y quedó demostrado ayer. La ausencia de Kawhi Leonard, el bajo rendimiento de figuras como Pau Gasol, Patty Mills y Danny Green y los años en la espalda de Tony Parker son problemas difíciles de solucionar, incluso con la presencia de un All-Star como LaMarcus Aldridge. Cierto es que las apariciones de Manu Ginobili siempre le inyectan competitividad al quinteto en cancha, pero un candidato no puede depender exclusivamente de su jugador más veterano.

Golden State no contará con Steph Curry durante toda la serie. Y, en cierto punto, los malos resultados en el cierre de la temporada regular podían darles ciertas esperanzas a las demás franquicias que intentarán quitarles el trono. Pero los Warriors tienen a un MVP como Kevin Durant (24 puntos, siete rebotes y ocho asistencias), a un anotador serial como Klay Thompson (27 puntos, 11 de 13 tiros de campo) y siguen siendo los campeones defensores y uno de los más grandes equipos en la historia de la NBA. Los Spurs, en cambio, están muy lejos de aquel nivel que los hizo temibles. Demasiada diferencia a favor de la lógica.


 

EL NORTE, EN ORDEN


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Gran parte de las críticas hacia Toronto responden a que, según los que las hacen, nunca pueden plasmar en los Playoffs todo lo bueno que muestran en la temporada regular. Particularmente, ese cuestionamiento se centra en sus dos All-Star: Kyle Lowry y DeMar DeRozan. Hay un problema con eso. Primero, la dupla que conforma el base y el escolta es una de las mejores de la NBA hace varias campañas y, pese a quien le pese, han liderado a la franquicia hacia sus primeras Finales de Conferencia, en 2016. Y segundo -pero no menos importante-, los Raptors son un equipo, en toda la amplitud del concepto. Es por eso que sus rivales no deben preocuparse sólo por Lowry y DeRozan. Lo entendió ayer Washington, cuando sufrió los 23 puntos y doce rebotes de Serge Ibaka y se fue derrotado del Air-Canada Center por 114-106.


CON LA JUVENTUD AL MANDO

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Miami se fue al descanso del primer juego de la serie frente a Philadelphia con una ventaja de cuatro puntos. ¿Qué pasó para que, al finalizar el partido, los 76ers festejaran su decimoséptima victoria consecutiva? Sencillamente, una segunda mitad digna de un equipo preparado para los Playoffs: anotaron diez de sus dieciocho triples y ganaron los dos cuartos por quince o más puntos. El resultado final fue 130-103, pero la sensación de superioridad de un conjunto sobre otro en el tramo decisivo del encuentro fue incluso mayor a lo que dicen esos números.

¿Qué decir de Ben Simmons? Aun al cometer varios errores en el manejo de la pelota (tuvo cinco pérdidas de balón) y registrar un bajo porcentaje de acierto en los tiros, fue el jugador más dominante del partido. Al australiano se le hace fácil merodear las triples decenas. Anoche, se quedó a un rebote de hacer algo que sólo logró Magic Johnson en 1980: conseguir un triple-doble como novato en el debut de postemporada. Simmons finalizó el juego con 17 puntos, 14 asistencias y nueve rebotes. La NBA va a ser suya.


EL PRIMER ROBO


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New Orleans se convirtió en el primer visitante que gana en estos Playoffs. Fue en la casa de Portland y lo hizo por 97-95, en un partido que podría haber cerrado mucho antes. Es que los Pelicans alcanzaron una ventaja de 19 puntos durante el tercer cuarto, pero no fueron capaces de mantenerla y el local se acercó peligrosamente, pese a los bajos rendimientos de Dame Lillard (18 puntos, 26% de acierto en tiros de campo) y CJ McCollum (19 puntos, 7 de 18 tiros acertados). Sin embargo, cuando la épica parecía posible, los Blazers no pudieron torcer el destino del partido en ninguna de las últimas posesiones. Gran triunfo para el sexto clasificado del Oeste.

Lo de Anthony Davis merece un párrafo aparte. El pívot de 25 años jugó anoche el quinto partido de postemporada en su trayectoria. En ninguno de ellos ha bajado de 25 puntos, pero ante Portland pasó por mucho ese promedio: 34 unidades, a las que se le suman 14 rebotes y cuatro tapones. Con estos números, se transformó en el cuarto jugador con más puntos en los primeros cinco juegos de Playoffs de su carrera (161), sólo superado por Michael Jordan, Kareem Abdul-Jabbar y LeBron James.

Que, durante sus cinco campañas previas en la NBA, Davis haya pisado esta instancia apenas una vez fue un desperdicio de talento. Ya era hora de que la gerencia de New Orleans armara un equipo acorde al nivel de su estrella.


 

EL GRAN POP

«Cuando nada parece ayudar, voy a mirar a un pica-piedras martillar su roca hasta
unas cien veces sin que se vea ni siquiera una grieta. Sin embargo, al centésimo primer martillazo la roca se rompe en dos. Y yo sé que no fue ese golpe el que lo logró, sino todos los anteriores.» La frase es de Jacob Riis, un fotógrafo y periodista danés que pasó gran parte de su vida mejorando la de los inmigrantes en Estados Unidos. En 1996, esa cita suya llegó a San Antonio en forma de cuadro y abajo del brazo de un nuevo entrenador. El hombre la colgó en la entrada del vestuario y, desde ese entonces, se ha transformado en la filosofía del equipo. Gregg Popovich no tardó ni un día en cambiar la vida de los Spurs.

Su figura suele definirse como contradictoria. Es una rara mezcla entre dureza, bondad y sabiduría. Mucha sabiduría. Tras estos veintidós años en los banquillos de la NBA, los cinco campeonatos logrados, o las 21 clasificaciones consecutivas a Playoffs, o las más de mil victorias son los argumentos que se utilizan para medir su impacto. Y están bien, pero no alcanzan. Es que Popovich ha sido, es y seguirá siendo uno de esos maestros que eligen el deporte como medio para enseñarle a los demás a ser gente. Se necesitan muchos más como él para entender que no todo ocurre dentro de la cancha. Que ganar o perder no es lo único.

Más de dos décadas de éxito. Más de veinte años de aprendizajes. La historia de Gregg Popovich y San Antonio Spurs, un oasis en el desierto de la fugacidad.

 

«EL TRABAJO DE MANU ES SER MARAVILLOSO CADA NOCHE»

Todavía estaba fresca su brillante actuación ante Portland cuando Manu Ginobili volvió a demostrar por qué es uno de los mejores deportistas de la historia argentina: anoche, en el juego frente a Sacramento, anotó nuevamente 17 puntos y fue el factor clave de la victoria de San Antonio por 98-85 que le dio la clasificación a los Playoffs por vigésimo primera vez consecutiva.  Y Gregg Popovich, como suele suceder, elogió al escolta de 40 años en la rueda de prensa post-partido.

LA PRIMERA CITA

En la actualidad, Luka Doncic es la gran estrella del básquet europeo. Muchos analistas consideran que será una de las primeras elecciones del próximo Draft. Pero hubo un tiempo en que, si el mejor jugador de Europa llegaba a la NBA, nadie hacía mucho escándalo. Y así, silbando bajito, fue como Manu Ginobili entró por primera vez al gimnasio de San Antonio Spurs. Aunque su talento tardó poco en hacerse escuchar.