THE GLIDE

En una liga tan competitiva como la NBA, sobresalir por el deseo de ganar es una cualidad de la que pocos pueden presumir. A lo largo de su carrera, Clyde Drexler demostró ser uno de esos que viven para superarse. Día tras día. Noche tras noche. Partido tras partido. Y, pese a que el tan preciado campeonato le fue esquivo durante gran parte de su trayectoria, supo ser paciente y conseguirlo en sus años de veterano. Esta es la historia de uno de los mejores jugadores que hayan jugado este juego.

DE ALCANZAPELOTAS A PRESIDENTE

De alcanzapelotas de Seattle Supersonics a presidente de Golden State Warriors, la franquicia que actualmente domina la escena: la historia de Rick Welts parece utópica, pero es tan real como valiosa. Este personaje, vital para el desarrollo de la NBA, la WNBA y el básquet internacional, atravesó todos los estratos de la liga para transformarse en un pilar fundamental del éxito.

 

THE HUMAN HIGHLIGHT

Plástico, potente, atlético, talentoso. Dominique Wilkins fue, como jugador de básquet, todo lo que alguien que sueña con serlo puede pedir. Era al que todos miraban cuando buscaban una jugada sobresaliente, esa que jamás habían visto. Y esta es su historia.

 

SIR CHARLES

Charles Barkley es el ejemplo perfecto de que no es necesario ganar un campeonato para ser una leyenda. Como muchos otros sufrió el hecho de ser contemporáneo a Michael Jordan, quien supuso una puerta infranqueable al momento de coronarse en la NBA. Sin embargo, ni siquiera el mejor jugador de la historia pudo evitar que Barkley acumulara otros prestigiosos reconocimientos individuales (MVP de la temporada regular en 1993, elegido como uno de los cincuenta mejores jugadores en la historia e inducido al Hall of Fame en 2006) y colectivos (oro olímpico en 1992 y 1996) que le permiten sentarse en la mesa de los más grandes.

Conocido tanto por su talento como por su tendencia a estallar ante los micrófonos, Sir Charles se erige como un pilar histórico del mundo mediático de la liga. Y en esa posición se mantiene aún hoy, enfocado en su faceta de comentarista televisivo. Pero siempre es bueno recordar aquellos años en los que los ojos del público se maravillaban con ese «gordito» capaz de moverse como nunca nadie de su tamaño se había movido.

HIELO EN LAS VENAS

Pocos jugadores han sido capaces de conseguir actuaciones como las que Reggie Miller lograba en los últimos segundos de un partido. Su capacidad resolutiva, sumada a la ferocidad de su juego y su poder de fuego lo convirtieron en uno de los mejores definidores de todos los tiempos. Un verdadero asesino del aro. Sin embargo, durante la infancia nadie veía al joven Reggie como un futuro integrante del Hall of Fame.

Esta es la historia del hombre que vistió la camiseta de Indiana Pacers durante sus dieciocho temporadas en la NBA: Miller, the Killer.

 

 

 

WONDER WOMAN

Existen muy pocas personalidades que representan casi tanto como una institución. Lisa Leslie, pionera del desarrollo del básquet femenino, es una de ellas. Su carrera representa todo el trabajo que las mujeres hicieron -y siguen haciendo- para derribar las barreras del menosprecio y llegar a la élite del deporte. Conocé su historia.

 

 

 

LOS DIEZ MOMENTOS DE LARRY

La historia habla. Y, por más que pasen los años, jamás dejará de contar una verdad ineludible: que Larry Bird ha sido uno de los mejores y más inteligentes jugadores de básquet de todos los tiempos. En CROSSOVER, decidimos ordenar cronológicamente sus diez mejores momentos.

THE FORCE

Para Katie Smith, el juego siempre fue igual. Sin importar la liga o el contexto, ella iba a demostrar por qué es la máxima anotadora en la historia del básquet femenino. Pero su carrera no sólo se basó en estadísticas, sino también en sentar las bases de lo que significaba la dedicación y el trabajo duro.

CONTRA LAS APUESTAS

En la actualidad, la NBA es una liga en la que predominan los jugadores afroamericanos. Sin embargo, sus inicios fueron muy distintos. Los blancos dominaban la escena, el racismo estaba más vivo que nunca y los atletas negros eran fuertemente discriminados. Don Barksdale fue uno de los pioneros que derribó los prejuicios y sentó las bases de lo que hoy vemos. Esta es su historia.

 

EL DESTRUCTOR

Fue una de las tantas estrellas que no pudo conseguir un campeonato por vivir la Era Michael Jordan. Aun así, Patrick Ewing completó una carrera que lo depositó merecidamente en el Hall of Fame: Rookie del Año, once veces All-Star, miembro del Dream Team y máximo anotador en la historia de los New York Knicks. De Jamaica al Olimpo de la NBA, esta es su historia.

 

AQUEL BIG THREE

En tiempos en los que Los Angeles Lakers y Boston Celtics volvían a ocupar el lugar que la historia les había dado, estos últimos contaban con un trío de jugadores que estaban listos para destrozar al rival de turno. No importaba quién fuera, ellos jugaban de la misma forma. Y, normalmente, eran superiores a la mayor parte del resto. Robert Parish, leyenda de la NBA y el hombre con más partidos jugados en la historia de la liga, recuerda aquellos años compartidos con Larry Bird y Kevin McHale.

CORNERSTONE

Dentro de una disciplina muchas veces menospreciada como el básquet femenino, Rebecca Lobo hizo lo posible para que sus logros individuales sirvieran como un trampolín hacia el reconocimiento colectivo. Ya sea en la universidad, con el Team USA o como parte de la WNBA, Lobbo se encargó de que las miradas apuntaran hacia donde ella estaba. Esta es su historia.

LOS DIEZ MOMENTOS DE SHAQ

Muy pocos jugadores en la historia de la NBA han sido tan dominantes como Shaquille O’Neal. Contar con él, uno de los «grandotes» más imponentes de todos los tiempos, era sinónimo de éxito. Y, en el libro de su carrera, esa palabra está escrita por todos lados. Por eso, en CROSSOVER decidimos destacar sus diez mejores momentos.

EL PRIMER ALUMNO

LeBron James. Tracy McGrady. Kobe Bryant. Kevin Garnett. Moses Malone. Todos ellos, talentos incuestionables, decidieron saltarse la universidad para pasar directo de la secundaria al profesionalismo. Y cada uno de estos jugadores debería agradecerle al joven que lo hizo cuando nadie lo creía posible: Spencer Haywood. Esta es su historia.

SWEETWATER

En una época en la que el racismo era visible en todos los aspectos de la sociedad estadounidense, Nat Clifton se estableció como uno de los atletas más importantes del país. Gracias a su legado fue que, años más tarde, muchos jóvenes afroamericanos pudieron dejar su huella en la NBA. Bill Russell, Oscar Robertson y otras leyendas lo recuerdan como lo que fue: un pionero.

A MIS ÓRDENES

Todos nacen con un talento. Algunos lo utilizan activamente en sus vidas, mientras que otros simplemente lo dejan olvidado en algún rincón. Más allá de que su extensa trayectoria moldeó su forma de entrenar, Tom Izzo trajo desde la cuna una habilidad que lo marcó durante toda su vida: la de entender que, detrás de cada jugador con posibilidades de convertirse en estrella, está la persona.

EL ALMIRANTE

Antes del legendario Big Three compuesto por Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginobili, San Antonio era comandado por un hombre con aptitudes pocas veces vistas. Le decían El Almirante y su impacto en la franquicia dio inicio a una de las dinastías más importantes en la historia de la NBA. Viajamos al pasado para recordar la carrera de David Robinson.

THE DREAM

La NBA está viviendo una época en la que las fronteras entre las posiciones son cada vez más difusas. Pívots versátiles y capaces de salir para mucho más que poner cortinas como Nikola Jokic y Joel Embiid son aquellos que están llevando su puesto hacia un nuevo nivel de evolución. Sin embargo, hubo un hombre que marcó un antes y un después en ese aspecto. Gracias a él, muchos «grandotes» comenzaron a entender que sus techos estaban mucho más alto de lo que pensaban. Hakeem Olajuwon. The Dream. El Príncipe de África. Como sea. Este es un breve repaso a uno de los mejores jugadores de la historia.

UN GANCHO AL CIELO

Decir que Kareem Abdul-Jabbar es uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos es redundante: es el máximo anotador en la historia de la NBA, ganó seis campeonatos de liga y tres en la NCAA, fue seis veces MVP de temporada regular y dos MVP Finals y completó 20 años como profesional. Sin embargo, quedarse sólo con lo que hizo dentro de la cancha es un pecado capital. Desde su personalidad y sus convicciones, Kareem dejó en claro la importancia de que los deportistas sean conscientes del lugar que ocupan en la sociedad. Un personaje imposible de eludir si lo que se quiere es contar apropiadamente la historia de este deporte.

CREAR ESTRELLAS

«Es reconocido por desarrollar estrellas de la NBA. Sin él, no podría estar donde estoy ahora», dice Joel Embiid cuando se le pregunta por Bill Self. Y su frase no puede ser más acertada: durante los últimos dieciséis años, el entrenador de la Universidad de Kansas ha potenciado una gran cantidad de jugadores que, luego, llegaron a la mejor liga del mundo: el propio Embiid, Mario Chalmers, Marcus y Markieff Morris, Ben McLemore, Andrew Wiggins, Josh Jackson y De’Aaron Fox, entre otros.

Sin embargo, producir para la NBA no es lo único que destaca a Self. Sus números en Kansas lo ubican como uno de los mejores entrenadores en la historia del básquet universitario: lleva catorce títulos de la Conferencia Big 12 consecutivos, lideró a los Jayhawks hacia tres Final Four de la NCAA y en 2008 obtuvo el campeonato nacional.

LOS DIEZ MOMENTOS DE SU MAJESTAD

Esta vez, el protagonista no es otro que el más legendario jugador de todos los tiempos. Te vamos a contar el camino de Michael Jordan al mejor estilo CROSSOVER. Para eso, ordenamos cronológicamente los diez mejores momentos en la carrera de quien es, para muchos, el jugador más importante en la historia de la NBA y del básquet.

EXCEPCIONAL

Su nombre comenzó a definirla mucho antes de llegar a la WNBA. Pero, como uno es lo que hace, Swin Cash no se quedó quieta nunca: dos veces campeona de la NCAA, tres de la WNBA, cuatro participaciones en el All-Star Game y dos de ellas alzando el MVP. Esta es la historia de una de las principales leyendas del básquet femenino.

LINAJE SAGRADO

Pocos pueden presumir de haber conocido al creador del juego. Sin embargo, lo de John McLendon va más allá de anécdotas y recuerdos, porque aprendió mucho de lo que luego supo aplicar del mismísimo James Naismith. Esta es la historia de un entrenador legendario que aún se mantiene presente en el desarrollo del juego.

SANGRE CELTA

Ya sea como jugador, como entrenador o como embajador del básquet, Tom Heinsohn ha representado mejor que nadie a una organización legendaria como los Boston Celtics: participó de ocho campeonatos durante la época dorada de la franquicia. Lo hizo sobre el parqué. Luego, se sentó en el banquillo para conseguir otros dos campeonatos como coach. Cerró su carrera profesional en 1978, tras completar uno de los caminos más exitosos en la historia de la NBA.

EL GURÚ

En 1960, Tom «Satch» Sanders llegó a la NBA como jugador. Casi sesenta años después, podemos decir que el ocho veces campeón de la liga fue mucho más que eso. A su exitosa carrera como miembro de los Boston Celtics, le agregó años de entrenador y una trayectoria invaluable capacitando a aquellos jóvenes que, como él, llegaban al Olimpo del básquet sin mucha idea de lo que eso significaba.

CREAR SOBRE EL AIRE

Estamos acostumbrados a entender el «alley-oop» como una vía natural para anotar. La pelota en el aire y el hombre volando, listo para darle destino de red. Veneramos imágenes históricas como la que une a Dwyane Wade y LeBron James en Miami y nos regodeamos con las conexiones entre Ben Simmons y Joel Embiid, pero ¿sabemos cuándo y cómo se popularizó esta jugada? Para entenderlo, debemos conocer la historia del hombre que llevó el alley-oop a la excelencia. Un All-Star, un Hall of Famer llamado Guy Rodgers.

SIN LÍMITES

Si te interesa saber por qué la NBA es como la conocés. Si te interesa saber por qué, en algún momento, se rompió la barrera racial. Si te interesa entender por qué hay un antes y un después de algunas figuras. Si -más que nada- te interesa comprender una mente adelantada a su época, es necesario que te sumerjas en la historia de Mannie Jackson.

EL ARTE DE GANAR

sPor casi cuarenta años, Muffett McGraw ha enseñado con el ejemplo cómo se maneja un grupo para conseguir un objetivo. Y, en su carrera, los únicos dos objetivos siempre fueron ganar y cambiar la vida de sus dirigidas. Así, sumó 24 apariciones en el torneo nacional de la NCAA, quince viajes al Sweet 16, siete al Final Four, un título nacional y muchas jugadoras que entienden sus años con ella como un antes y un después en su carrera.

MISTER PACER

Si uno habla del básquet en Indiana, o trata de precisar todavía más y se queda con la historia de los Pacers, caerá en una grave equivocación si no menciona la importancia vital de la figura de Bob Slick Leonard. Desde sus años como universitario, pasando por aquellas temporadas gloriosas en la ABA y hasta su faceta como comentarista, Leonard forjó un carácter que no le corresponde a ningún otro: el de Mister Pacer.

DE FRENTE AL ARO

En tiempos en los que la NBA se estancó en las absurdas virtudes de los hombres grandes bajo el poste, Zelmo Beaty logró sobrevivir a base de innovación. Sin la altura para competir con los gigantes de su época, moldeó su juego para poder anotar y conseguir rebotes en cantidad. Tal fue el impacto logrado por Beaty, que fue seleccionado para el All-Star tanto en la NBA como en la ABA, liga donde también fue MVP y campeón con Utah Stars.

EL CAÑONERO

No existen muchos jugadores que representen tan bien a una institución como lo ha hecho Louie Dampier con la ABA. Como cañonero premiere de la liga, ayudó a promocionar e impulsar el tiro de tres puntos y lo elevó a niveles nunca antes vistos. Experto en el clutch, sus intervenciones definitorias en juegos cerrados son recordadas aún hoy. Fue vistiendo la camiseta de los Kentucky Colonels que alcanzó la gloria, al ser campeón en 1975.

LA ROCA

La carrera de Mitch Richmond lo ubica en un selecto grupo de jugadores que transitó casi todas las facetas de la gloria: fue Rookie del Año en Golden State Warriors, MVP del All-Star en Sacramento, campeón olímpico con Estados Unidos y finalmente alcanzó la gloria en la NBA con Los Angeles Lakers. Sin embargo, ser el líder indiscutido de una franquicia en declive como lo eran los Kings lo transforma en una verdadera leyenda, capaz de transmitir toda su pasión y su deseo de ganar a un equipo entero. Esta es su historia.

EL PRIMER SHOWMAN

Hubo un tiempo en el que el mundo del básquet estadounidense sentó las bases para el espectáculo deportivo que hoy disfrutamos. Fueron años de pioneros, de revoluciones y de figuras cruciales. Goose Tatum, parte fundamental de los Harlem Globetrotters, fue aquel que allanó el camino que conducía hacia la unión del show y el juego. Esta es su historia.

SANGRE NARANJA

La primera elección del primer Draft de la WNBA. La pieza fundamental de la primera dinastía de la liga. La segunda máxima anotadora en la historia. La única jugadora en ser All-Star durante tres décadas distintas. Tina Thompson forjó una carrera que muy pocas veces se ha visto en el mundo de los deportes. Y, en este vídeo, recorremos su historia.

SUPERMAN

«Hasta la llegada de LeBron James, no había aparecido un jugador con las destrezas físicas de George.» Son palabras de Julius Erving, leyenda de la NBA, sobre George McGinnis. Su juego, tan potente como efectivo, lo transformó en el prototipo del alero moderno. Conocé su historia.

EL NOMBRE DE LA LEY

Normalmente, las aclamaciones de una tribuna están destinadas a jugadores estrellas o entrenadores consagrados. Sin embargo, cuando Dick Bavetta salía a una cancha, todos estaban de acuerdo con que su presencia enaltecería al juego. Como árbitro de la NBA, participó de 2635 juegos, cifra récord en la historia de la liga. Su ética de trabajo y el respeto que inspiraba en los demás lo convirtieron en una verdadera leyenda de este juego, sin la necesidad de anotar una sola canasta.

La NBA según Erving

Nevaba. Día tras día, el cálido cemento del ‘playground’ al que llegaba cruzando la calle lo esperaba en el mismo lugar de siempre, como un atril espera a su artista. Aunque, esta vez, el clima se había puesto en su contra. Sí que nevaba. Y muy fuerte. Pero la nieve (ni cualquier otro fenómeno natural) no es un impedimento para que un niño de doce años desate su imaginación. Y para este joven de Long Island no había mejor lienzo que un parqué, ni mejor pincel que un balón naranja. Así que tomó su bicicleta, pedaleó hasta el otro lado del barrio y abrió de par en par las puertas del gimnasio del Ejército de Salvación. “¿Podemos mi amigo y yo jugar aquí?”, preguntó tímidamente. El entrenador lo miró fijo. Había algo en ese joven que le obligaba a aceptar la oferta, a contramano de cualquier prejuicio de la época. Inmediatamente, los otros integrantes del equipo conocieron a sus dos primeros compañeros negros. Así, y sin saberlo, aquel niño dio el primer paso de un viaje en el que las únicas constantes serían él y el cambio. La historia del nuevo testamento del baloncesto.

“Probablemente, si no hubiera existido el Doctor J, jamás hubiésemos tenido a Michael Jordan y yo no podría haberme fijado en nadie a quien imitar”. LeBron James dio en la tecla. Sabe que existen momentos y personas que parten el tiempo en dos, que le muestran al mundo algo que jamás había visto y que transforman su entorno para siempre. Eso fue Erving para la NBA. Una revolución que no solo tomó por asalto cada minúsculo detalle del juego, sino que también extendió sus manos hacia el racismo, la profesionalización y el rol social de cada deportista. El baloncesto en Estados Unidos es antes y después de Erving. Del trámite monótono y ortodoxo a los ‘highlights’ y las volcadas como insignia del show. De la imagen embarrada y poco gustosa de los jugadores a él, convirtiéndose en el icono nacional de la clase. De la minimización y el encasillamiento que supone “jugar y cerrar la boca” a los activistas sociales, ávidos de escupirle la cara a la indiferencia. Todo fue obra de un hombre común, un ídolo de carne y hueso que no amuró su cabeza. El desarrollo de la historia demuestra cómo Erving pasó a ser la vara de todos. Tanto de rebeldes sin causa, inspirados por su imaginación, como rectos defensores de las formas que encontraron en su figura un espejo en el cual mirarse. Y quizás ese sea su principal talento, el que lo hizo englobar a propios y extraños en una misión: la de ser como el Doctor J.

“Probablemente, si no hubiera existido el Doctor J, jamás hubiésemos tenido a Michael Jordan y yo no podría haberme fijado en nadie a quien imitar” – LeBron James

En sus años como universitario, las reglas le obligaron a dividirse cual Doctor Jekyll y Mr Hyde. Julius jugaba bajo las prohibiciones (no se podía volcar el balón), sin aventuras aéreas y apocado a lo que la NBA y su camino previo ofrecían en esos tiempos. Pero, apenas pisaba la calle, el Doctor se hacía con el mando. Fue así como, en el mítico predio de Rucker Park, los amantes del estilo callejero encontraron a su mesías. Las expresiones de asombro después de cada invento del Doctor J se transformaron en un clásico de esas largas noches. Ansioso por encontrar una vía de escape, el juego utilizó su cuerpo como medio para romper las cadenas del pragmatismo. El boca a boca alcanzó a los dueños de la ABA, quienes desesperados por agregarle a su producto un poco más de espectáculo atrajeron a aquel joven acostumbrado a tener problemas para llegar a fin de mes. “Mi madre ganaba muy poco y el gerente de Syracuse me ofreció un contrato garantizado de 125.000 dólares. Prioricé lo económico sobre el deseo de quedarme en mi hogar”.

El estilo poco convencional y desafiante de Erving encontraba un escenario más grande, aunque menospreciado por los verdaderos dueños de la pelota. La anaranjada, claro. Mientras tanto, con la de colores él se iba a encargar de que esa discriminación se transformara en envidia. Porque el Doctor J era un pack completo. Sus movimientos dentro de la cancha estaban acompañados por un peinado afro de músico emergente, vestimentas elegantes y un trato gentil ante cualquiera que se acercara. Y entre tantos escándalos extradeportivos y mal rollo con la prensa, su figura resaltaba aún más. De pronto, la decisión de ver o no un juego, de ir o no a un estadio, dependía exclusivamente de su presencia. Más aún cuando cambió Syracuse por New York y los Nets se transformaron en la principal atracción de la Gran Manzana. Sumergida en una monotonía pasmosa, la NBA tomó nota. Aprovechó la asfixia económica que sufría la ABA por carecer de un contrato televisivo y, con la fusión de 1976, salvó su imagen para siempre al izar la bandera del espectáculo y los valores humanos. Erving, abanderado indiscutido, supo que su próxima función era en el teatro más prestigioso de todos, ante la mirada escrutadora de veinte mil pares de ojos y otros tantos miles a través de las cámaras. Y entonces, aquella leyenda de tintes semidivinos entró por la retina de los contemporáneos para no irse jamás. Ya nada iba a ser igual.

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El paso de los años arrasa con esas historias que no conmueven lo suficiente para quedarse alojadas en la memoria de quienes las vivieron. Pero, así como el tiempo no tiene piedad ante lo intrascendente, sí premia a aquellos que desafían su existencia. Los hace eternos. Aquella revolución, que llevó el 32 y luego el 6 en la espalda, es una de las grandes causas por la que millones de jóvenes observan maravillados la NBA de hoy. Pequeños amantes del juego con el mismo sueño que incitó a Julius Erving a buscar un techo para desafiar un aro sin congelarse en ese invierno en Long Island. Es verdad. Los años han pasado. Pero la chispa se enciende continuamente con LeBron James, Kevin Durant o cualquier otro. Ya no importa quién. Porque en cada volcada, en cada intento de llenar los ojos de esos niños, el Doctor está ahí, operando como todas las noches.

Leandro Carranza para SKYHOOK Magazine

SUAVE COMO LA SEDA

Pocos han ganado tanto como Jamaal Wilkes. Un campeonato como Rookie con Golden State Warriors y otros tres en su madurez con Los Angeles Lakers lo transforman en una leyenda digna del Hall of Fame; su juego, tan suave como la seda, en uno de los jugadores con más estilo de la NBA.

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EL MONARCA

Las lesiones obstaculizaron el andar de Bernard King hacia la gloria, pero jamás pudieron frenarlo completamente. Es que el neoyorkino aguantó cada golpe a base de canastas y, finalmente, fue premiado con el único reconocimiento que se adecuaba perfectamente a su carrera: el Hall of Fame de la NBA.

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EL OMNIPRESENTE

Desde 1963 hasta la actualidad, Rod Thorn pasó por todos los roles de importancia que conforman a la NBA: fue jugador, asistente, entrenador, GM, Vicepresidente de la liga y Presidente de Operaciones. Ya sea en New Jersey, donde conformó un equipo que estuvo a punto de conseguir el título, o en Chicago, franquicia a la que bendijo con la elección de Michael Jordan en el Draft, Thorn ha sabido engrandecer la figura de la NBA. Y esta es su historia.

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DETRÁS DE LA CORTINA

«Dino fue un ganador desde el primer día hasta el último partido», sentencia Toni Kukoc. Y la carrera de Radja, uno de los mejores jugadores europeos de la historia, respalda su palabra. Miembro fundamental de aquella asombrosa Yugoslavia, Dino se convirtió en un ejemplo para los niños que soñaban con picar una pelota. En 1993 llegó a Boston Celtics, para demostrar que su talento no respetaba fronteras. La inducción al Hall of Fame es una prueba de todo lo que Radja hizo por el básquet y de lo necesario que es conocer su historia.

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EL CIELO COMO LÍMITE

Pocas carreras tienen la potencia suficiente como para hablar por sí solas. La de Kareem Abdul-Jabbar, por lo contrario, está sobrada: tres títulos en la NCAA, seis campeonatos de la NBA, seis MVP, dos MVP Finals, récords y más récords. Un recorrido por su trayectoria permite bucear por los momentos más históricos de este deporte.

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EL GIGANTE GENTIL

La NBA le debe mucho de su atractivo a la vieja ABA, aquella liga que entendía el básquet como un espectáculo que trasciende al juego. Lo mismo sucede con los jugadores: las nuevas estrellas han caminado el sendero que construyeron las leyendas del pasado. Artis Gilmore es una de ellas. Y es necesario conocer su historia.

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EL DIOS GRIEGO

Nik Galis era un tipo aparentemente ordinario que, sobre el parqué, se transformaba en un guerrero. Nacido en Estados unidos, pero de padres griegos, su talento bien pudo recalar en la NBA: Boston lo seleccionó en el Draft de 1979. Sin embargo, una lesión en el campamento de entrenamiento lo acercó a sus orígenes. Y allí, en Grecia, se transformó en un héroe nacional. Esta es la historia del Dios griego del básquet.

SIN LUGAR PARA LOS DÉBILES

Kevin Garnett ha construido una carrera digna del Hall of Fame basándose en un simple principio: dejar todo en la cancha para ganar. Y ganar, para Garnett, era derrotar al rival tanto mental como físicamente. Minimizarlo al punto de que sólo viera sus debilidades. Esa manera de jugar, tan intensa, le valió múltiples reconocimientos en la NBA: un MVP de la temporada regular en 2004 y otro del All-Star Game en 2003, un premio al Mejor Defensor del Año en 2008 y un campeonato, conseguido el mismo año con Boston Celtics. Sin embargo, también le costó incontables críticas de quienes tildaban de irrespetuosa su forma de ser dentro de las canchas. Pero a Garnett jamás le importó. Mantuvo esa intensidad durante las 22 campañas que disputó. Y eso lo convirtió en uno de los mejores jugadores en la historia de una liga en la que, según KG, no hay lugar para los débiles.

 

LA RESPUESTA

Hay personajes que entran en la memoria del público por la fuerza, se hacen un espacio en el recuerdo y siempre estarán allí, inalterables. Por sus excentricidades y sus destellos, por su unicidad y su talento, por su fiereza a la hora de competir y, principalmente, por ser uno de los mejores jugadores en la historia de la NBA, Allen Iverson será recordado eternamente. Y jamás habrá otro como él.

«ÉL ES UN HALL OF FAMER»

La actuación de Manu Ginobili en la victoria de San Antonio por 116-105 ante Portland ha sido otro de sus tantos golpes a la cara del tiempo. El argentino anotó 17 puntos sin fallos en sus tiros de campo (7/7) y, además, bajó tres rebotes y dio una asistencia. Pero desde hace tiempo que Ginobili está al margen de cualquier estadística. Su impacto en el partido se puede resumir en un momento transcurrido durante el último cuarto: con los Blazers acercándose en el marcador, él encestó un triple. Luego, capturó un rebote en su aro, condujo la transición ofensiva y volvió a marcar desde la linea de tres puntos. Finalmente, robó el balón en la siguiente posesión rival y culminó la jugada con una bandeja. Todo en un minuto.

Es tal la admiración que Manu genera en sus compañeros que todos ellos coinciden en que su carrera tiene un único destino: eternizada en el Salón de la Fama, junto a los más grandes en la historia de este deporte.

«HAY UN NUEVO SHERIFF EN EL PUEBLO»

El Dream Team de 1992 fue, tal vez, el mejor equipo formado en la historia del deporte. Once de los doce integrantes del plantel fueron inducidos al Hall of Fame de la NBA. Aquellos Juegos Olímpicos de Barcelona vieron desfilar a esta constelación de estrellas a través de todo el torneo: ocho victorias, cero derrotas y el oro como final del recorrido.

Sin embargo, este fenómeno deportivo significó mucho más que eso. También fue el escenario en el que Magic Johnson y Larry Bird le cedieron definitivamente el trono del básquet a Michael Jordan. Pero, antes de que el 23 de Chicago se sentara en él, Magic disputó ese lugar por una última ocasión. Lo hizo en Montecarlo, durante el mejor partido de entrenamiento que jamás se haya visto.