SIR CHARLES

Charles Barkley es el ejemplo perfecto de que no es necesario ganar un campeonato para ser una leyenda. Como muchos otros sufrió el hecho de ser contemporáneo a Michael Jordan, quien supuso una puerta infranqueable al momento de coronarse en la NBA. Sin embargo, ni siquiera el mejor jugador de la historia pudo evitar que Barkley acumulara otros prestigiosos reconocimientos individuales (MVP de la temporada regular en 1993, elegido como uno de los cincuenta mejores jugadores en la historia e inducido al Hall of Fame en 2006) y colectivos (oro olímpico en 1992 y 1996) que le permiten sentarse en la mesa de los más grandes.

Conocido tanto por su talento como por su tendencia a estallar ante los micrófonos, Sir Charles se erige como un pilar histórico del mundo mediático de la liga. Y en esa posición se mantiene aún hoy, enfocado en su faceta de comentarista televisivo. Pero siempre es bueno recordar aquellos años en los que los ojos del público se maravillaban con ese «gordito» capaz de moverse como nunca nadie de su tamaño se había movido.

EL HOMBRE DE LA BARBA

Es hijo de una madre soltera porque su padre vivió más tiempo en la cárcel que en su casa. En sus inicios era asmático y apenas podía jugar, pero se desarrolló hasta el punto de ser conocido como «el nuevo Manu Ginobili» por su estilo. Pasaron los años, trabajó duro y hoy es uno de los jugadores más letales de la NBA. ¿Quién es James Harden? Te lo contamos al mejor estilo CROSSOVER.

WONDER WOMAN

Existen muy pocas personalidades que representan casi tanto como una institución. Lisa Leslie, pionera del desarrollo del básquet femenino, es una de ellas. Su carrera representa todo el trabajo que las mujeres hicieron -y siguen haciendo- para derribar las barreras del menosprecio y llegar a la élite del deporte. Conocé su historia.

 

 

 

LOS DIEZ MOMENTOS DE LARRY

La historia habla. Y, por más que pasen los años, jamás dejará de contar una verdad ineludible: que Larry Bird ha sido uno de los mejores y más inteligentes jugadores de básquet de todos los tiempos. En CROSSOVER, decidimos ordenar cronológicamente sus diez mejores momentos.

MADE IN HOLLYWOOD

Su carrera ha sido de película. No es una exageración. El Óscar que descansa en sus vitrinas lo prueba. Desde que aquel jovencito muy confiado de sus capacidades se salteó la universidad y llegó a la NBA, todo lo que ha ocurrido pareció seguir la pista de un guión hecho en Hollywood: fue drafteado por Charlotte, pero traspasado inmediatamente a Los Angeles Lakers. Cargó -y también creció- con la comparación con Michael Jordan desde sus primeros highlights. Alcanzó la gloria como escudero y como líder. Como «8» y como «24». Con peinado afro y pelado.

También fue subestimado. Y sufrido por esos mismos que abrieron la boca. Estropeado por el rival de la vereda de enfrente y redimido dos años después, en una revancha histórica. Este asesino del aro anotó puntos de todas las maneras, incluso visiblemente limitado por una dura lesión. Hasta se dio el gusto de que la escena final fuera igual de magnífica que todo lo anterior: 60 puntos en el último partido oficial de su vida. No es raro, entonces, que ahora se dedique a inventar historias. Y tal vez lo intente, pero jamás imaginará una como la suya. La del legendario Kobe Bryant y su amor por este juego.

LOS DIEZ MOMENTOS DE SHAQ

Muy pocos jugadores en la historia de la NBA han sido tan dominantes como Shaquille O’Neal. Contar con él, uno de los «grandotes» más imponentes de todos los tiempos, era sinónimo de éxito. Y, en el libro de su carrera, esa palabra está escrita por todos lados. Por eso, en CROSSOVER decidimos destacar sus diez mejores momentos.

EL PRIMER ALUMNO

LeBron James. Tracy McGrady. Kobe Bryant. Kevin Garnett. Moses Malone. Todos ellos, talentos incuestionables, decidieron saltarse la universidad para pasar directo de la secundaria al profesionalismo. Y cada uno de estos jugadores debería agradecerle al joven que lo hizo cuando nadie lo creía posible: Spencer Haywood. Esta es su historia.

EL ALMIRANTE

Antes del legendario Big Three compuesto por Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginobili, San Antonio era comandado por un hombre con aptitudes pocas veces vistas. Le decían El Almirante y su impacto en la franquicia dio inicio a una de las dinastías más importantes en la historia de la NBA. Viajamos al pasado para recordar la carrera de David Robinson.

THE DREAM

La NBA está viviendo una época en la que las fronteras entre las posiciones son cada vez más difusas. Pívots versátiles y capaces de salir para mucho más que poner cortinas como Nikola Jokic y Joel Embiid son aquellos que están llevando su puesto hacia un nuevo nivel de evolución. Sin embargo, hubo un hombre que marcó un antes y un después en ese aspecto. Gracias a él, muchos «grandotes» comenzaron a entender que sus techos estaban mucho más alto de lo que pensaban. Hakeem Olajuwon. The Dream. El Príncipe de África. Como sea. Este es un breve repaso a uno de los mejores jugadores de la historia.

UN GANCHO AL CIELO

Decir que Kareem Abdul-Jabbar es uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos es redundante: es el máximo anotador en la historia de la NBA, ganó seis campeonatos de liga y tres en la NCAA, fue seis veces MVP de temporada regular y dos MVP Finals y completó 20 años como profesional. Sin embargo, quedarse sólo con lo que hizo dentro de la cancha es un pecado capital. Desde su personalidad y sus convicciones, Kareem dejó en claro la importancia de que los deportistas sean conscientes del lugar que ocupan en la sociedad. Un personaje imposible de eludir si lo que se quiere es contar apropiadamente la historia de este deporte.

LOS TRUCOS DETRÁS DEL MAGO

¿Qué hace a James Harden uno de los mejores jugadores ofensivos de la historia? ¿Por qué parece indescifrable? ¿Cuáles son los trucos detrás de su magia? El MVP de la temporada 2017/18 explica los fundamentos de su juego y defiende la esencia del deporte en una imperdible clínica de básquet.

LOS DIEZ MOMENTOS DE SU MAJESTAD

Esta vez, el protagonista no es otro que el más legendario jugador de todos los tiempos. Te vamos a contar el camino de Michael Jordan al mejor estilo CROSSOVER. Para eso, ordenamos cronológicamente los diez mejores momentos en la carrera de quien es, para muchos, el jugador más importante en la historia de la NBA y del básquet.

EXCEPCIONAL

Su nombre comenzó a definirla mucho antes de llegar a la WNBA. Pero, como uno es lo que hace, Swin Cash no se quedó quieta nunca: dos veces campeona de la NCAA, tres de la WNBA, cuatro participaciones en el All-Star Game y dos de ellas alzando el MVP. Esta es la historia de una de las principales leyendas del básquet femenino.

DE FRENTE AL ARO

En tiempos en los que la NBA se estancó en las absurdas virtudes de los hombres grandes bajo el poste, Zelmo Beaty logró sobrevivir a base de innovación. Sin la altura para competir con los gigantes de su época, moldeó su juego para poder anotar y conseguir rebotes en cantidad. Tal fue el impacto logrado por Beaty, que fue seleccionado para el All-Star tanto en la NBA como en la ABA, liga donde también fue MVP y campeón con Utah Stars.

La NBA según Erving

Nevaba. Día tras día, el cálido cemento del ‘playground’ al que llegaba cruzando la calle lo esperaba en el mismo lugar de siempre, como un atril espera a su artista. Aunque, esta vez, el clima se había puesto en su contra. Sí que nevaba. Y muy fuerte. Pero la nieve (ni cualquier otro fenómeno natural) no es un impedimento para que un niño de doce años desate su imaginación. Y para este joven de Long Island no había mejor lienzo que un parqué, ni mejor pincel que un balón naranja. Así que tomó su bicicleta, pedaleó hasta el otro lado del barrio y abrió de par en par las puertas del gimnasio del Ejército de Salvación. “¿Podemos mi amigo y yo jugar aquí?”, preguntó tímidamente. El entrenador lo miró fijo. Había algo en ese joven que le obligaba a aceptar la oferta, a contramano de cualquier prejuicio de la época. Inmediatamente, los otros integrantes del equipo conocieron a sus dos primeros compañeros negros. Así, y sin saberlo, aquel niño dio el primer paso de un viaje en el que las únicas constantes serían él y el cambio. La historia del nuevo testamento del baloncesto.

“Probablemente, si no hubiera existido el Doctor J, jamás hubiésemos tenido a Michael Jordan y yo no podría haberme fijado en nadie a quien imitar”. LeBron James dio en la tecla. Sabe que existen momentos y personas que parten el tiempo en dos, que le muestran al mundo algo que jamás había visto y que transforman su entorno para siempre. Eso fue Erving para la NBA. Una revolución que no solo tomó por asalto cada minúsculo detalle del juego, sino que también extendió sus manos hacia el racismo, la profesionalización y el rol social de cada deportista. El baloncesto en Estados Unidos es antes y después de Erving. Del trámite monótono y ortodoxo a los ‘highlights’ y las volcadas como insignia del show. De la imagen embarrada y poco gustosa de los jugadores a él, convirtiéndose en el icono nacional de la clase. De la minimización y el encasillamiento que supone “jugar y cerrar la boca” a los activistas sociales, ávidos de escupirle la cara a la indiferencia. Todo fue obra de un hombre común, un ídolo de carne y hueso que no amuró su cabeza. El desarrollo de la historia demuestra cómo Erving pasó a ser la vara de todos. Tanto de rebeldes sin causa, inspirados por su imaginación, como rectos defensores de las formas que encontraron en su figura un espejo en el cual mirarse. Y quizás ese sea su principal talento, el que lo hizo englobar a propios y extraños en una misión: la de ser como el Doctor J.

“Probablemente, si no hubiera existido el Doctor J, jamás hubiésemos tenido a Michael Jordan y yo no podría haberme fijado en nadie a quien imitar” – LeBron James

En sus años como universitario, las reglas le obligaron a dividirse cual Doctor Jekyll y Mr Hyde. Julius jugaba bajo las prohibiciones (no se podía volcar el balón), sin aventuras aéreas y apocado a lo que la NBA y su camino previo ofrecían en esos tiempos. Pero, apenas pisaba la calle, el Doctor se hacía con el mando. Fue así como, en el mítico predio de Rucker Park, los amantes del estilo callejero encontraron a su mesías. Las expresiones de asombro después de cada invento del Doctor J se transformaron en un clásico de esas largas noches. Ansioso por encontrar una vía de escape, el juego utilizó su cuerpo como medio para romper las cadenas del pragmatismo. El boca a boca alcanzó a los dueños de la ABA, quienes desesperados por agregarle a su producto un poco más de espectáculo atrajeron a aquel joven acostumbrado a tener problemas para llegar a fin de mes. “Mi madre ganaba muy poco y el gerente de Syracuse me ofreció un contrato garantizado de 125.000 dólares. Prioricé lo económico sobre el deseo de quedarme en mi hogar”.

El estilo poco convencional y desafiante de Erving encontraba un escenario más grande, aunque menospreciado por los verdaderos dueños de la pelota. La anaranjada, claro. Mientras tanto, con la de colores él se iba a encargar de que esa discriminación se transformara en envidia. Porque el Doctor J era un pack completo. Sus movimientos dentro de la cancha estaban acompañados por un peinado afro de músico emergente, vestimentas elegantes y un trato gentil ante cualquiera que se acercara. Y entre tantos escándalos extradeportivos y mal rollo con la prensa, su figura resaltaba aún más. De pronto, la decisión de ver o no un juego, de ir o no a un estadio, dependía exclusivamente de su presencia. Más aún cuando cambió Syracuse por New York y los Nets se transformaron en la principal atracción de la Gran Manzana. Sumergida en una monotonía pasmosa, la NBA tomó nota. Aprovechó la asfixia económica que sufría la ABA por carecer de un contrato televisivo y, con la fusión de 1976, salvó su imagen para siempre al izar la bandera del espectáculo y los valores humanos. Erving, abanderado indiscutido, supo que su próxima función era en el teatro más prestigioso de todos, ante la mirada escrutadora de veinte mil pares de ojos y otros tantos miles a través de las cámaras. Y entonces, aquella leyenda de tintes semidivinos entró por la retina de los contemporáneos para no irse jamás. Ya nada iba a ser igual.

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El paso de los años arrasa con esas historias que no conmueven lo suficiente para quedarse alojadas en la memoria de quienes las vivieron. Pero, así como el tiempo no tiene piedad ante lo intrascendente, sí premia a aquellos que desafían su existencia. Los hace eternos. Aquella revolución, que llevó el 32 y luego el 6 en la espalda, es una de las grandes causas por la que millones de jóvenes observan maravillados la NBA de hoy. Pequeños amantes del juego con el mismo sueño que incitó a Julius Erving a buscar un techo para desafiar un aro sin congelarse en ese invierno en Long Island. Es verdad. Los años han pasado. Pero la chispa se enciende continuamente con LeBron James, Kevin Durant o cualquier otro. Ya no importa quién. Porque en cada volcada, en cada intento de llenar los ojos de esos niños, el Doctor está ahí, operando como todas las noches.

Leandro Carranza para SKYHOOK Magazine

LOS DIEZ MOMENTOS DE KOBE

En 1996, llegó a la NBA con una sola meta: ser como Michael Jordan. Se fue de ella veinte años más tarde con cinco campeonatos, un MVP, dos MVP Finals y una enorme cantidad de récords que dejan en claro una cosa: mas allá de su primer anhelo, Kobe Bryant será recordado exclusivamente por ser Kobe Bryant. Y esa simple certeza es la que define su legado. En CROSSOVER, ordenamos cronológicamente sus diez mejores momentos en la mejor liga del mundo.

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EL CIELO COMO LÍMITE

Pocas carreras tienen la potencia suficiente como para hablar por sí solas. La de Kareem Abdul-Jabbar, por lo contrario, está sobrada: tres títulos en la NCAA, seis campeonatos de la NBA, seis MVP, dos MVP Finals, récords y más récords. Un recorrido por su trayectoria permite bucear por los momentos más históricos de este deporte.

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POR UNA MONEDA

Magic Johnson llegó a la NBA en el Draft de 1979 y su impacto en Los Angeles fue inmediato: su primera temporada lo consagró como el único jugador en la historia en conseguir el MVP Finals siendo un novato. Luego, completó una de las mejores carreras que la liga haya visto. Sin embargo, hubo un 50% de probabilidades de que todo eso no ocurriera, Y es que, créanlo o no, el destino de Magic se decidió tirando una moneda al aire.

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EL GIGANTE GENTIL

La NBA le debe mucho de su atractivo a la vieja ABA, aquella liga que entendía el básquet como un espectáculo que trasciende al juego. Lo mismo sucede con los jugadores: las nuevas estrellas han caminado el sendero que construyeron las leyendas del pasado. Artis Gilmore es una de ellas. Y es necesario conocer su historia.

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LUKA DONCIC

Antes de su llegada a la NBA, muchos veían complicada su adaptación. Bastaron algunos partidos para borrar completamente esas dudas y confirmar lo que viene demostrando desde que debutó como profesional: que Luka Doncic es una joya generacional, un jugador con el talento suficiente para marcar una época. ¿Cuál es su historia? ¿Cómo llegó a Dallas Mavericks? ¿Qué hay detrás del europeo que deslumbra en la mejor liga del mundo? Te lo contamos al mejor estilo CROSSOVER.

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LOS DIEZ MOMENTOS DE MAGIC

No hace falta enumerar trofeos para saber que Magic Johnson es uno de los jugadores más laureados en la historia de este deporte. Una carrera como la suya está llena de momentos épicos. Por eso, en CROSSOVER decidimos elegir los diez mejores y ordenarlos cronológicamente.

 

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EL CARTERO

Segundo máximo anotador en la historia de la NBA. Miembro del Hall of Fame. MVP en dos ocasiones. Participante del All-Star en catorce oportunidades. MVP y CO-MVP de la ceremonia. Medallista de oro olímpico en 1992 y 1996. Integrante de una de las duplas más recordadas de la liga. En definitiva, uno de esos jugadores que no necesitaron un campeonato para consagrarse como leyenda. Y todo empezó en aquel Draft de 1985, cuando Utah Jazz eligió en el puesto trece a un tal Karl Malone.

ANTES Y DESPUÉS DE DUNCAN

El 25 de junio de 1997, San Antonio elegía en la primera posición del Draft a un muchacho de Islas Vírgenes que, tiempo atrás, soñaba con ser nadador profesional. Exactamente dos años más tarde, la franquicia conseguía el primer título de su historia, con él como MVP Finals. No hay mejor ejemplo: la vida de los Spurs se divide en antes y después de Tim Duncan.

 

LA DINASTÍA

A lo largo de su historia, la NBA se ha engrandecido con equipos que marcan una época al ejercer un dominio casi absoluto en el juego. Y, a partir de 2018, es preciso afirmar que otra constelación de estrellas se erige como la nueva dinastía: los Golden State Warriors. Este equipo, dirigido con majestuosidad por Steve Kerr y liderado en la cancha por Steph Curry y Kevin Durant, ha conseguido el quinto título de la franquicia, el tercero en cuatro temporadas y el segundo consecutivo. Piezas imprescindibles como Draymond Green, Klay Thompson, Andre Iguodala y un plantel de especialistas completan al campeón reinante de la NBA, una de las mayores expresiones de dominio que este deporte haya visto en los últimos tiempos.

 

Y KD LO VOLVIÓ A HACER

Golden State Warriors ya era un equipo estupendo sin Kevin Durant. En el campeonato de 2015 y la temporada del año siguiente se pueden encontrar argumentos necesarios para asegurar que ese plantel podría conseguir más títulos sin la presencia del 35. Pero lo tiene. Y, con KD defendiendo a la Bahía, los Warriors son prácticamente inalcanzables para cualquier otra franquicia. El tercer juego de estas NBA Finals encontró a Cleveland como pocas veces en estos Playoffs: ejerciendo funciones colectivas, respaldando a su estrella cuando es necesario. Para colmo, Steph Curry vivió la noche como una pesadilla individual y aquel torbellino anotador de los juegos anteriores se secó por completo en Ohio. Todo parecía indicar que, finalmente, había llegado la hora de los Cavaliers. O al menos lo hubiera sido, si Golden State no contara con Durant: 43 puntos, 13 rebotes, siete asistencias y el triunfo -y quizás la serie- en el bolsillo. Las pruebas son claras y reiteradas. La NBA está ante uno de los mejores equipos de todos los tiempos.

LA REVOLUCIÓN ATACA DE NUEVO

Luego del caótico final del primer juego, Golden State Warriors exhibió uno de los porqués de su éxito. Steph Curry dominó el segundo juego de las NBA Finals como sólo él y su equipo pueden hacerlo, rompió el récord de más triples en la historia de esta instancia con nueve anotaciones (Ray Allen había marcado ocho en 2010) y se puso en la cima de los candidatos al MVP Finals. La serie se mudará a Cleveland, pero los Cavaliers deberán imponer más que la localía para ganar el próximo encuentro y meterse en la competencia por el campeonato.

EL INICIO DE LA MÁQUINA

Las NBA Finals del 2015 supusieron el primero de los tres -y próximamente cuatro- enfrentamientos entre Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers. El regreso de LeBron James generó una expectativa de campeonato en Ohio, mientras que en San Francisco se gestaba uno de los mejores equipos de la historia. Finalmente, fueron los dirigidos por Steve Kerr quienes se alzaron con el título luego de cuarenta años de sequía. Con Stephen Curry como líder y estrella y un equipo virtuoso rodeándolo, Golden State inició con ese logro un dominio en la NBA. Y, en CROSSOVER, te traemos la película completa de aquellas Finales.

EL LOGO

Hacer historia va mucho más allá de ganar o perder. Es una cuestión de principios, de impacto en la memoria del otro. Jerry West perdió ocho de las nueve NBA Finals que disputó, pero pocos transformaron el juego como él lo hizo en su época. Su legado está tan presente en el logo de la NBA, hecho en base a su figura, como en el estilo de muchas de las superestrellas que hoy deslumbran en la liga. Y West no sólo dignificó al deporte en su práctica, sino también en sus valores y en su concepción lúdica. Porque, como cierta vez dijo: «No hay un partido que haya jugado en el que no me haya divertido. Eso era lo importante para mí.» 

UN NIÑO DE AKRON

Sentado en el piso de uno de los once apartamentos en los que vivió durante su infancia, LeBron James quizá imaginó su destino. Los campeonatos, la fama, los contratos millonarios y el reconocimiento mundial. Pero, antes de que todo suceda, ese sueño era tan sólo una forma de escaparle a aquel presente. Como James, muchos niños de Akron sueñan despiertos para colorear un paisaje oscuro, teñido por la pobreza y por los peligros de la calle. Desde su condición de estrella y de hombre maduro, pero más desde ese niño que sufrió lo mismo, que creció sin un padre y sintió la crudeza de la vida es que LeBron James le habla a los niños de su ciudad, un lugar del que jamás se olvidará.

EL ORIGEN

La NBA descubrió en el comienzo de la década a quien quizás es el mejor tirador de todos los tiempos. El estilo de Steph Curry quebró todos los esquemas existentes, extendió los horizontes posibles para un tiro y se llevó puesta la mecánica tradicional, récord tras récord. Y Curry no es sólo un excelso triplero. A su principal arma se le suma un alto entendimiento del juego, así como también un arsenal de tiros a los que acude con facilidad mediante la amenaza que supone su triple.

Sin embargo, su camino hacia el estrellato no fue tan esplendoroso. Durante la secundaria, nadie creía que Curry sería un MVP de la NBA, y muy pocos que llegaría a la mejor liga del mundo. En esa época, eran sus debilidades físicas las que resaltaban más que cualquier cualidad. «Muy bajo, malo en defensa, muy débil para esto», solía escuchar el base. Fue mediante el entrenamiento y la repetición casi robótica que Curry pulió sus virtudes y escondió sus deficiencias, hasta convertirse en una pieza única de este deporte.

LA LEYENDA DE LOS DOS LOBOS

Durante la época de Michael Jordan y los Chicago Bulls, de John Stockton, Karl Malone y Utah Jazz, de Hakeem Olajuwon y Houston, una estrella y un joven con futuro de leyenda se encontraron en el mismo equipo. Tardaron poco en darse cuenta de que los dos deseaban ganar con la misma fuerza. El tiempo los vio dominar el mundo del básquet, alzar juntos tres títulos de forma consecutiva y apocar al resto de los equipos. También los vio confrontar, discutir y alimentar sus egos, ya sea como compañeros o rivales. Los vio ganar solos. Los vio envidiarse. Los reencontró y los llevó de nuevo a esos tiempos, en los que decir Shaquille O’Neal y Kobe Bryant sonaba a excelencia. Esta es la historia de una de las parejas más exitosas y enigmáticas del deporte. La leyenda de los dos lobos.

SIN LUGAR PARA LOS DÉBILES

Kevin Garnett ha construido una carrera digna del Hall of Fame basándose en un simple principio: dejar todo en la cancha para ganar. Y ganar, para Garnett, era derrotar al rival tanto mental como físicamente. Minimizarlo al punto de que sólo viera sus debilidades. Esa manera de jugar, tan intensa, le valió múltiples reconocimientos en la NBA: un MVP de la temporada regular en 2004 y otro del All-Star Game en 2003, un premio al Mejor Defensor del Año en 2008 y un campeonato, conseguido el mismo año con Boston Celtics. Sin embargo, también le costó incontables críticas de quienes tildaban de irrespetuosa su forma de ser dentro de las canchas. Pero a Garnett jamás le importó. Mantuvo esa intensidad durante las 22 campañas que disputó. Y eso lo convirtió en uno de los mejores jugadores en la historia de una liga en la que, según KG, no hay lugar para los débiles.

 

ENTRE LAS ESPINAS

“Te diré algo que ya sabes. En el mundo no todo es color de rosa, es un lugar mezquino y feo y por más fuerte que seas, la vida te pondrá de rodillas y no te dejará  levantar si es que la dejas. Ni tú, ni yo, ni nadie golpea tan fuerte como la vida. Pero lo importante no son los golpes que das, si no lo que eres capaz de soportar sin bajar los brazos. Cuánto eres capaz de resistir sin tirar la toalla. Así es como se gana. Si sabes cuanto vales, exige lo que te mereces. Aguanta los golpes y no comiences a señalar ni a él, ni a ella ni a nadie porque no estas donde quieres estar. Los cobardes hacen eso y tú no eres un cobarde, tu eres mejor que eso.” Sylvester Stallone, personificado en un avejentado Rocky Balboa, dispara esas palabras contra su hijo en la sexta película de la saga del boxeador de Philadelphia.

No hay indicios de que Derrick Rose sea un fanático de Stallone, o incluso de que haya visto el film. Sin embargo, el base nacido en Englewood es la representación perfecta de esa cita. Su carrera, destinada a convertirse en una de las más grandiosas de la NBA, chocó de frente contra un muro de lesiones. Rose pasó de ser la figura de la liga a transformarse en un estorbo para cualquier franquicia. Y, aunque en muchas ocasiones la prensa habló de un posible retiro, ningún obstáculo ha podido frenar al MVP más joven de la historia.

Tal vez jamás vuelva a ser el de antes, pero su camino reivindica la idea de que no importa cuántas veces te caigas, sino cuántas sos capaz de levantarte y volver a intentarlo.

LA RESPUESTA

Hay personajes que entran en la memoria del público por la fuerza, se hacen un espacio en el recuerdo y siempre estarán allí, inalterables. Por sus excentricidades y sus destellos, por su unicidad y su talento, por su fiereza a la hora de competir y, principalmente, por ser uno de los mejores jugadores en la historia de la NBA, Allen Iverson será recordado eternamente. Y jamás habrá otro como él.

NACIDO PARA TRIUNFAR

Aunque sólo tiene 26 años, Kyrie Irving ha acumulado logros que lo convierten en una de las principales estrellas de la NBA: fue elegido en la primera posición del Draft 2011, consiguió el Rookie del Año, participó en cinco ocasiones del All-Star Game siendo MVP en una de ellas y alcanzó la gloria con Cleveland al derrotar en las NBA Finals a Golden State con un tiro ganador suyo en el séptimo partido de la serie. Partió hacia Boston en busca de más títulos, fiel al consejo que cierta vez le dio su padre y que marca cada uno de sus pasos: «Mantente hambriento.»

LA METAMORFOSIS

En la historia de la NBA, sólo Bill Walton ha logrado acumular el premio al Mejor Sexto Hombre y el MVP de la temporada regular… hasta ahora. James Harden se erige como el máximo candidato a consagrarse como el jugador más valioso de esta campaña. Desde que llegó a Houston Rockets, su desarrollo como líder y estrella ha sido constante. Lejos quedó aquella versión de Oklahoma City Thunder, resguardada por las figuras de Kevin Durant y Russell Westbrook y encasillada en el rol de sexto hombre. Sin embargo, hay algo que no ha cambiado: Harden es el único que conoce su techo. Y todavía le quedan muchas hojas en blanco por escribir.

EL ÚLTIMO GRAN SHOW

Magic Johnson se retiró de la NBA en 1996. Luego de estar inactivo por cuatro temporadas, volvió para jugar 32 partidos en su amada Los Angeles Lakers, hasta que la eliminación de Playoffs en manos de Houston Rockets lo alejó definitivamente del profesionalismo. Sin embargo, su última gran aparición sucedió varios años antes, y lo encontró vestido de azul, rodeado de estrellas y con un estadio entero aplaudiéndolo.

En 1991, Johnson anunció que era VIH positivo y que se despedía del deporte. La noticia causó tal conmoción que, horas después del anuncio, más de un millón de personas se presentaron en diversas clínicas para realizarse un análisis de sangre. Acostumbrados a soñar cada vez que lo veían moverse en una cancha, los fans de la liga se negaron a aceptar su decisión y lo votaron para que sea el base titular del equipo del Oeste en el All-Star Game de 1992.

Aunque varios jugadores se opusieron públicamente y el hecho tomó una dimensión social-cultural impensada, Magic estuvo presente en la ceremonia organizada en Orlando. Y, una vez allí,  hizo lo que mejor supo hacer durante toda su carrera: sonreír y jugar al básquet como nadie.