THE GLIDE

En una liga tan competitiva como la NBA, sobresalir por el deseo de ganar es una cualidad de la que pocos pueden presumir. A lo largo de su carrera, Clyde Drexler demostró ser uno de esos que viven para superarse. Día tras día. Noche tras noche. Partido tras partido. Y, pese a que el tan preciado campeonato le fue esquivo durante gran parte de su trayectoria, supo ser paciente y conseguirlo en sus años de veterano. Esta es la historia de uno de los mejores jugadores que hayan jugado este juego.

THE LAST SHOT

Hay momentos que pasan intrascendentes en la existencia. Otros, imprescindibles en el deporte, pueden englobar por completo una historia inmensa. El último tiro de Michael Jordan con la camiseta de Chicago Bulls, ese que valió su sexto título y el de la franquicia durante las Finales de 1998, sirve para definir con exactitud lo que significó su dominio en la NBA.

La foto, casi artística, es una postal de ello: los jugadores de Utah rendidos ante su grandeza, la afición local aterrada por lo que se sabe inevitable y él, como siempre, dueño del tiempo y de la última palabra. The Last Shot, en la voz del mismísimo Michael Jordan.

«SENTÍ QUE ERA EL GOAT»

A pesar de ser considerado uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos y contar con un palmares que avala esas consideraciones, LeBron James no es alguien que suela autoproclamarse como el mejor. Sin embargo, asegura que hubo un momento de su carrera en el que sintió, por primera vez, que se había convertido en el GOAT.

* Extracto de More Than An Athlete, producción de Uninterrupted para ESPN+

SWEETWATER

En una época en la que el racismo era visible en todos los aspectos de la sociedad estadounidense, Nat Clifton se estableció como uno de los atletas más importantes del país. Gracias a su legado fue que, años más tarde, muchos jóvenes afroamericanos pudieron dejar su huella en la NBA. Bill Russell, Oscar Robertson y otras leyendas lo recuerdan como lo que fue: un pionero.

LOS DIEZ MOMENTOS DE SU MAJESTAD

Esta vez, el protagonista no es otro que el más legendario jugador de todos los tiempos. Te vamos a contar el camino de Michael Jordan al mejor estilo CROSSOVER. Para eso, ordenamos cronológicamente los diez mejores momentos en la carrera de quien es, para muchos, el jugador más importante en la historia de la NBA y del básquet.

EL ARQUITECTO

Si Boston Celtics es la franquicia más ganadora en la historia de la NBA es, en gran parte, por Red Auerbach. Desde que llegó a los orgullosos verdes hasta que se fue en 2006, las vitrinas del Garden pasaron de estar vacías a contar con dieciséis títulos. Tras su muerte, los Celtics lograron ganar apenas un campeonato más. Ya sea como entrenador, como GM o como presidente, Auerbach se las ingenió para encaminar a Boston hacia el triunfo. Su historia, tan extensa como interesante, explica una época de la NBA en la que nadie que pisara un estadio era más astuto que Red.

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LOS DIEZ MOMENTOS DE KOBE

En 1996, llegó a la NBA con una sola meta: ser como Michael Jordan. Se fue de ella veinte años más tarde con cinco campeonatos, un MVP, dos MVP Finals y una enorme cantidad de récords que dejan en claro una cosa: mas allá de su primer anhelo, Kobe Bryant será recordado exclusivamente por ser Kobe Bryant. Y esa simple certeza es la que define su legado. En CROSSOVER, ordenamos cronológicamente sus diez mejores momentos en la mejor liga del mundo.

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SABER GANAR, SABER PERDER

Brad Stevens es uno de los mejores entrenadores de la NBA. Bajo su mandato, Boston se ha transformado en uno de los equipos más duros para el rival, capaz de encontrar la forma de prevalecer ante las adversidades que se presentan. Podemos decir todo a pesar de que los Celtics ni siquiera han alcanzado unas NBA Finals con él en el banquillo. Y precisamente de eso se trata esta charla: Stevens desnuda el exitismo existente alrededor de los deportes de alta competencia. Una verdadera clase de valores.

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LOS DIEZ MOMENTOS DE MANU

Cuatro campeonatos, más de mil partidos durante dieciséis temporadas, premios y reconocimientos de todo tipo: la carrera de Manu Ginobili en la NBA está plagada de momentos extraordinarios. En CROSSOVER, decidimos elegir los diez mejores y contarlos en orden cronológico. Pasen y vean.

 

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«PARECE QUE DEBO SALVAR A MICHAEL DE NUEVO»

En 1995, Michael Jordan le pegó un puñetazo en la cara a Steve Kerr durante un entrenamiento en el que ambos se estaban marcando muy duro. Dos años después, el mismo Jordan cambió aquel golpe por un pase para que Kerr defina un campeonato, el quinto para Chicago Bulls. Esta es la historia de ese tiro ganador en el sexto juego de las NBA Finals 1997.

LA DINASTÍA

A lo largo de su historia, la NBA se ha engrandecido con equipos que marcan una época al ejercer un dominio casi absoluto en el juego. Y, a partir de 2018, es preciso afirmar que otra constelación de estrellas se erige como la nueva dinastía: los Golden State Warriors. Este equipo, dirigido con majestuosidad por Steve Kerr y liderado en la cancha por Steph Curry y Kevin Durant, ha conseguido el quinto título de la franquicia, el tercero en cuatro temporadas y el segundo consecutivo. Piezas imprescindibles como Draymond Green, Klay Thompson, Andre Iguodala y un plantel de especialistas completan al campeón reinante de la NBA, una de las mayores expresiones de dominio que este deporte haya visto en los últimos tiempos.

 

DONDE NACEN LAS LEYENDAS

Las definiciones son aquellas instancias en las que prevalecen esos jugadores que nacen para triunfar: tiros decisivos, remontadas históricas y físicos exigidos al máximo. Desde Magic Johnson y Michael Jordan hasta Ray Allen y Paul Pierce, en CROSSOVER les traemos las más grandes jugadas en la historia de las NBA Finals. Que lo disfruten.

Y KD LO VOLVIÓ A HACER

Golden State Warriors ya era un equipo estupendo sin Kevin Durant. En el campeonato de 2015 y la temporada del año siguiente se pueden encontrar argumentos necesarios para asegurar que ese plantel podría conseguir más títulos sin la presencia del 35. Pero lo tiene. Y, con KD defendiendo a la Bahía, los Warriors son prácticamente inalcanzables para cualquier otra franquicia. El tercer juego de estas NBA Finals encontró a Cleveland como pocas veces en estos Playoffs: ejerciendo funciones colectivas, respaldando a su estrella cuando es necesario. Para colmo, Steph Curry vivió la noche como una pesadilla individual y aquel torbellino anotador de los juegos anteriores se secó por completo en Ohio. Todo parecía indicar que, finalmente, había llegado la hora de los Cavaliers. O al menos lo hubiera sido, si Golden State no contara con Durant: 43 puntos, 13 rebotes, siete asistencias y el triunfo -y quizás la serie- en el bolsillo. Las pruebas son claras y reiteradas. La NBA está ante uno de los mejores equipos de todos los tiempos.

LA REVOLUCIÓN ATACA DE NUEVO

Luego del caótico final del primer juego, Golden State Warriors exhibió uno de los porqués de su éxito. Steph Curry dominó el segundo juego de las NBA Finals como sólo él y su equipo pueden hacerlo, rompió el récord de más triples en la historia de esta instancia con nueve anotaciones (Ray Allen había marcado ocho en 2010) y se puso en la cima de los candidatos al MVP Finals. La serie se mudará a Cleveland, pero los Cavaliers deberán imponer más que la localía para ganar el próximo encuentro y meterse en la competencia por el campeonato.

CONTRA PROPIOS Y EXTRAÑOS

Últimamente, una actuación sobresaliente de LeBron James no corresponde necesariamente a una victoria de Cleveland Cavaliers. Es que, muchas veces, el 23 debe luchar contra las virtudes de sus rivales y lidiar con los errores de sus compañeros. Sumó 51 puntos, ocho rebotes y ocho asistencias y todo parecía mágico: a falta de pocos segundos y abajo en el marcador por un punto, los CAVS tenían la oportunidad de ponerse al frente si George Hill anotaba los dos tiros libres. Metió el primero, pero falló el último. El partido le dio una segunda oportunidad a los visitantes: la pelota le cayó a J.R. Smith, a pocos metros del aro. Y allí fue cuando la confusión se apoderó de la escena. El perimetral prescindió del tiro, salió de la pintura y comenzó a correr en busca de una falta o de agotar el tiempo del reloj, creyendo que su equipo ganaba por la mínima. Final del juego y tiempo suplementario. Ya no hubo otra chance para Cleveland. La primera victoria de estas NBA Finals quedó en manos de Golden State Warriors. Y la imagen de LeBron, casi pidiéndole explicaciones a su compañero, quedará en la historia.

«CLEVELAND, ESTO ES PARA USTEDES»

Suelen decir que nadie es profeta en su tierra. Y, hasta 2016, esa frase se podía aplicar a la carrera de LeBron James. El Rey se fue de Cleveland seis años antes, en la búsqueda de un campeonato. «La Decisión», como se le llamó a esa ida hacia Miami, convirtió a LeBron en un villano. En Ohio quemaron sus camisetas y el que era la salvación pasó a ser un simple traidor.

Cinco años y dos campeonatos después, James volvió a su tierra como un jugador total, y las chances de levantar por fin el título enterraron el resentimiento del público. El primer intento resultó fallido. Y el segundo parecía tener el mismo final. Pero LeBron sacó a relucir su condición de leyenda, lideró a Cleveland en una remontada histórica y le dio a la franquicia su primer campeonato de la NBA. Nada mal para un niño de Akron…

EL INICIO DE LA MÁQUINA

Las NBA Finals del 2015 supusieron el primero de los tres -y próximamente cuatro- enfrentamientos entre Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers. El regreso de LeBron James generó una expectativa de campeonato en Ohio, mientras que en San Francisco se gestaba uno de los mejores equipos de la historia. Finalmente, fueron los dirigidos por Steve Kerr quienes se alzaron con el título luego de cuarenta años de sequía. Con Stephen Curry como líder y estrella y un equipo virtuoso rodeándolo, Golden State inició con ese logro un dominio en la NBA. Y, en CROSSOVER, te traemos la película completa de aquellas Finales.

LOS VIAJES DEL REY

Desde hace ocho temporadas, en la Conferencia del Este hay una ley que se mantiene inalterable: contar con LeBron James es un pase directo a las NBA Finals. Año tras año, las demás franquicias que prescinden del Rey han encarado la postemporada con la idea de destronarlo como meta final. Todas han fallado en el intento. Estos Playoffs no son la excepción. Y LeBron, esta vez en Cleveland, disputará nuevamente una definición del campeonato. Otro hito en su carrera, que inevitablemente se ubicará para siempre entre las más impresionantes en la historia del deporte.