TEX WINTER, EL PADRE DEL TRIÁNGULO OFENSIVO

Crear es, por motivos obvios, mucho más complicado que destruir. Pero crear algo capaz de destruir murallas dispuestas a frenarte de cualquier manera es sólo para los iluminados. Y Tex Winter, la mente maestra que ideó la tan conocida como exitosa fórmula ofensiva denominada El Triángulo, es el ejemplo perfecto. Esta es su historia.

EL OJO

Con Michael Jordan como figura principal, la Era dorada de Chicago Bulls fue gestada por un grupo de personalidades indispensables. Una de ellas, por elección propia, oficiaba desde el rincón menos visible, sin que sus brillantes decisiones lo bañaran de luz y fama.

Así fue como Jerry Krause, GM de esos Bulls históricos, diseñó aquella dinastía que quedará en la memoria de los aficionados como una de las más dominantes que existió en la NBA.

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LA LEYENDA DE LOS DOS LOBOS

Durante la época de Michael Jordan y los Chicago Bulls, de John Stockton, Karl Malone y Utah Jazz, de Hakeem Olajuwon y Houston, una estrella y un joven con futuro de leyenda se encontraron en el mismo equipo. Tardaron poco en darse cuenta de que los dos deseaban ganar con la misma fuerza. El tiempo los vio dominar el mundo del básquet, alzar juntos tres títulos de forma consecutiva y apocar al resto de los equipos. También los vio confrontar, discutir y alimentar sus egos, ya sea como compañeros o rivales. Los vio ganar solos. Los vio envidiarse. Los reencontró y los llevó de nuevo a esos tiempos, en los que decir Shaquille O’Neal y Kobe Bryant sonaba a excelencia. Esta es la historia de una de las parejas más exitosas y enigmáticas del deporte. La leyenda de los dos lobos.

«YO PODRÍA PATEARTE EL TRASERO»

Corría el año 1999. Un año atrás, Michael Jordan había completado una de las proezas más impactantes en la historia de este juego: conseguir un segundo three-peat y alcanzar los seis títulos en la NBA. Pero el tiempo pasó y Jordan llevaba ya un año retirado. Phil Jackson, su entrenador durante todos los campeonatos obtenidos con Chicago, le pidió que acudiera a uno de los partidos de su nuevo equipo, Los Angeles Lakers. ¿El motivo? Aconsejar a la nueva estrella de la liga, un joven llamado Kobe Bryant. Unos pocos segundos bastaron para que Jackson descubriera que ese encuentro no iba a ocurrir como él esperaba…