BÁSQUET DE ASFALTO

En tiempos en los que ganarse el respeto de los demás significaba deslumbrar en playgrounds de los suburbios, Jamal Crawford creó su reputación de mago con una pelota en las manos. Según dice él y corroboran quienes pudieron verlo, los movimientos que tanto lo hicieron -y hacen- destacar en la NBA no son ni la mitad de los que hacía cuando el escenario era el asfalto.

 

SAM BOWIE, EL DRAFT DE 1984 Y UNA CRUZ LLAMADA JORDAN

En la NBA, una liga regida por las comparaciones, a Sam Bowie le tocó lidiar con la peor de todas. Es que el pívot, elegido por Portland en la segunda posición del Draft 1984, tuvo que soportar durante toda su carrera los éxitos del muchacho seleccionado tras él: nada menos que Michael Jordan. Ese peso, sumado a un sinfín de lesiones, limitaron al mínimo el impacto de Bowie en la élite. Su historia quedará marcada por lo que podría haber sucedido más que por lo que efectivamente ocurrió.

THE GLIDE

En una liga tan competitiva como la NBA, sobresalir por el deseo de ganar es una cualidad de la que pocos pueden presumir. A lo largo de su carrera, Clyde Drexler demostró ser uno de esos que viven para superarse. Día tras día. Noche tras noche. Partido tras partido. Y, pese a que el tan preciado campeonato le fue esquivo durante gran parte de su trayectoria, supo ser paciente y conseguirlo en sus años de veterano. Esta es la historia de uno de los mejores jugadores que hayan jugado este juego.

EL PRIMER THOMPSON

Suerte o destino. Creer o reventar. Hay historias que ponen en cuestión uno o todos esos conceptos. La de Mychal Thompson los atraviesa por completo, como si de una leyenda antigua se tratara. Es que el padre de Klay, actual escolta del multicampeón Golden State Warriors, inició su camino hacia la NBA gracias a un error. Un entrenador de Miami fue a Bahamas, la tierra natal de Mychal, a reclutar a un tal Charles Thompson. Equivocado, apareció en la casa de una familia con el mismo apellido pero con diferentes aspiraciones. Ver a aquel joven de más de dos metros lo hizo olvidar al pobre Charles, quien en 1987 seguramente vio cómo un coterráneo se convertía en el primer extranjero en ser número uno del Draft de la NBA.

Sin que el destino tejiera sus hilos, nada de esto hubiera pasado. Ni Mychal hubiese ganado dos títulos en la mejor liga del mundo, ni sus dos hijos estarían siguiendo sus pasos. Es así: creer o reventar.

14/04/18

Llegaron los Playoffs, el mejor momento del año en la NBA. Cuatro partidos se disputaron en la primera jornada. Conocé sus historias.

DIFERENCIAS CLARAS


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La lógica se impuso en el partido inaugural de esta postemporada. Por la primera ronda de la Conferencia Oeste, Golden State le ganó fácilmente a San Antonio por 113-92. Más allá de sus posiciones en la grilla (segundo y séptimo, respectivamente), la diferencia entre el equipo local y los de Gregg Popovich es muy grande, y quedó demostrado ayer. La ausencia de Kawhi Leonard, el bajo rendimiento de figuras como Pau Gasol, Patty Mills y Danny Green y los años en la espalda de Tony Parker son problemas difíciles de solucionar, incluso con la presencia de un All-Star como LaMarcus Aldridge. Cierto es que las apariciones de Manu Ginobili siempre le inyectan competitividad al quinteto en cancha, pero un candidato no puede depender exclusivamente de su jugador más veterano.

Golden State no contará con Steph Curry durante toda la serie. Y, en cierto punto, los malos resultados en el cierre de la temporada regular podían darles ciertas esperanzas a las demás franquicias que intentarán quitarles el trono. Pero los Warriors tienen a un MVP como Kevin Durant (24 puntos, siete rebotes y ocho asistencias), a un anotador serial como Klay Thompson (27 puntos, 11 de 13 tiros de campo) y siguen siendo los campeones defensores y uno de los más grandes equipos en la historia de la NBA. Los Spurs, en cambio, están muy lejos de aquel nivel que los hizo temibles. Demasiada diferencia a favor de la lógica.


 

EL NORTE, EN ORDEN


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Gran parte de las críticas hacia Toronto responden a que, según los que las hacen, nunca pueden plasmar en los Playoffs todo lo bueno que muestran en la temporada regular. Particularmente, ese cuestionamiento se centra en sus dos All-Star: Kyle Lowry y DeMar DeRozan. Hay un problema con eso. Primero, la dupla que conforma el base y el escolta es una de las mejores de la NBA hace varias campañas y, pese a quien le pese, han liderado a la franquicia hacia sus primeras Finales de Conferencia, en 2016. Y segundo -pero no menos importante-, los Raptors son un equipo, en toda la amplitud del concepto. Es por eso que sus rivales no deben preocuparse sólo por Lowry y DeRozan. Lo entendió ayer Washington, cuando sufrió los 23 puntos y doce rebotes de Serge Ibaka y se fue derrotado del Air-Canada Center por 114-106.


CON LA JUVENTUD AL MANDO

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Miami se fue al descanso del primer juego de la serie frente a Philadelphia con una ventaja de cuatro puntos. ¿Qué pasó para que, al finalizar el partido, los 76ers festejaran su decimoséptima victoria consecutiva? Sencillamente, una segunda mitad digna de un equipo preparado para los Playoffs: anotaron diez de sus dieciocho triples y ganaron los dos cuartos por quince o más puntos. El resultado final fue 130-103, pero la sensación de superioridad de un conjunto sobre otro en el tramo decisivo del encuentro fue incluso mayor a lo que dicen esos números.

¿Qué decir de Ben Simmons? Aun al cometer varios errores en el manejo de la pelota (tuvo cinco pérdidas de balón) y registrar un bajo porcentaje de acierto en los tiros, fue el jugador más dominante del partido. Al australiano se le hace fácil merodear las triples decenas. Anoche, se quedó a un rebote de hacer algo que sólo logró Magic Johnson en 1980: conseguir un triple-doble como novato en el debut de postemporada. Simmons finalizó el juego con 17 puntos, 14 asistencias y nueve rebotes. La NBA va a ser suya.


EL PRIMER ROBO


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New Orleans se convirtió en el primer visitante que gana en estos Playoffs. Fue en la casa de Portland y lo hizo por 97-95, en un partido que podría haber cerrado mucho antes. Es que los Pelicans alcanzaron una ventaja de 19 puntos durante el tercer cuarto, pero no fueron capaces de mantenerla y el local se acercó peligrosamente, pese a los bajos rendimientos de Dame Lillard (18 puntos, 26% de acierto en tiros de campo) y CJ McCollum (19 puntos, 7 de 18 tiros acertados). Sin embargo, cuando la épica parecía posible, los Blazers no pudieron torcer el destino del partido en ninguna de las últimas posesiones. Gran triunfo para el sexto clasificado del Oeste.

Lo de Anthony Davis merece un párrafo aparte. El pívot de 25 años jugó anoche el quinto partido de postemporada en su trayectoria. En ninguno de ellos ha bajado de 25 puntos, pero ante Portland pasó por mucho ese promedio: 34 unidades, a las que se le suman 14 rebotes y cuatro tapones. Con estos números, se transformó en el cuarto jugador con más puntos en los primeros cinco juegos de Playoffs de su carrera (161), sólo superado por Michael Jordan, Kareem Abdul-Jabbar y LeBron James.

Que, durante sus cinco campañas previas en la NBA, Davis haya pisado esta instancia apenas una vez fue un desperdicio de talento. Ya era hora de que la gerencia de New Orleans armara un equipo acorde al nivel de su estrella.


 

CUANDO MOZART JUGÓ EN NEW JERSEY

El destino quiso que la NBA pudiera disfrutar a Drazen Petrovic nada más que cuatro años. Luego de arrasar con Europa, al genio croata le llegó en 1989 la oportunidad de exhibir su talento en el mayor de los escenarios. Pero en Portland, su primer equipo en la liga, apenas le dieron un papel de relleno. Insatisfecho, en 1991 Petro exigió un traspaso. Finalmente, New Jersey se convirtió en el lugar en el que el Mozart de Sibenik pudo componer las melodías de su juego sin limitaciones.

¿Qué tan grande era su futuro en la NBA? La duda será eterna. Al menos queda el consuelo de saber que, en tan solo cinco temporadas, Petrovic sentó las bases del básquet moderno.

«ÉL ES UN HALL OF FAMER»

La actuación de Manu Ginobili en la victoria de San Antonio por 116-105 ante Portland ha sido otro de sus tantos golpes a la cara del tiempo. El argentino anotó 17 puntos sin fallos en sus tiros de campo (7/7) y, además, bajó tres rebotes y dio una asistencia. Pero desde hace tiempo que Ginobili está al margen de cualquier estadística. Su impacto en el partido se puede resumir en un momento transcurrido durante el último cuarto: con los Blazers acercándose en el marcador, él encestó un triple. Luego, capturó un rebote en su aro, condujo la transición ofensiva y volvió a marcar desde la linea de tres puntos. Finalmente, robó el balón en la siguiente posesión rival y culminó la jugada con una bandeja. Todo en un minuto.

Es tal la admiración que Manu genera en sus compañeros que todos ellos coinciden en que su carrera tiene un único destino: eternizada en el Salón de la Fama, junto a los más grandes en la historia de este deporte.