EL JUEGO ETERNO

Antes de la NBA, los contratos millonarios y su carrera como base estrella de New Orleans Hornetts, Los Angeles Clippers y Houston Rockets, Chris Paul era un adolescente enamorado del básquet que soñaba con todo eso mientras jugaba en el secundario. Vivió años grandiosos, en los que toda la familia iba a verlo hacer las cosas que ahora vemos por TV. Pero el mundo se puede derrumbar en cualquier momento. Y eso fue lo que le sucedió a Paul, cuando se enteró de que habían asesinado a su abuelo. Nathaniel Jones era su mayor admirador, el que siempre estaba en la cancha para verlo y presumir del talento de su nieto con los demás espectadores. Semejante pérdida casi lo lleva a dejar el básquet. Sin embargo, después de recibir un consejo de su tía, eligió utilizar el deporte como medio para honrar su figura.

Y entonces Chris Paul encaró el próximo partido con una única misión: anotar 61 puntos, uno por cada año de vida de su abuelo.

Escrito por Crossover

Básquet y algo (mucho) más.

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