EL ÚLTIMO ÍDOLO

Muchos no lo saben, pero Paul Pierce nació y creció en Los Angeles. En la adolescencia, moldeó su juego al observar a Magic Johnson. Estuvo perdidamente enamorado del Showtime. Pero la vida y la NBA tienen su propio libreto. Y aquel muchacho californiano de gran talento recaló en el equipo de la vereda de enfrente en 1998.

Veinte años después, Pierce se retiró con un campeonato, un MVP Finals y su nombre grabado en un pasillo del TD Garden. Aunque logró algo aún más grande: se convirtió en el último ídolo de la franquicia más ganadora de la historia. Nada mal para un muchacho de la Costa Oeste…

 

Escrito por Crossover

Básquet y algo (mucho) más.

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