CUANDO MOZART JUGÓ EN NEW JERSEY

El destino quiso que la NBA pudiera disfrutar a Drazen Petrovic nada más que cuatro años. Luego de arrasar con Europa, al genio croata le llegó en 1989 la oportunidad de exhibir su talento en el mayor de los escenarios. Pero en Portland, su primer equipo en la liga, apenas le dieron un papel de relleno. Insatisfecho, en 1991 Petro exigió un traspaso. Finalmente, New Jersey se convirtió en el lugar en el que el Mozart de Sibenik pudo componer las melodías de su juego sin limitaciones.

¿Qué tan grande era su futuro en la NBA? La duda será eterna. Al menos queda el consuelo de saber que, en tan solo cinco temporadas, Petrovic sentó las bases del básquet moderno.

Escrito por Crossover

Básquet y algo (mucho) más.

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