SIN PASIÓN NO HAY NADA

¿Qué es lo que se necesita para ser el mejor de todos? Si le preguntan a Michael Jordan, la respuesta siempre será la misma: jugar como un niño. Cada vez que él pisaba una cancha, la infancia tomaba el control. Esa pasión por el juego fue el combustible de su carrera, una de las más prolíficas en la historia del deporte. Por eso, jamás se arrepiente de haberse retirado por primera vez en 1993. A pesar de ser el líder del mejor equipo de la NBA y el campeón de las últimas tres temporadas, Jordan sentía que todo lo que rodeaba al juego lo había alejado de su esencia. Y, para él, ni las marcas ni el dinero eran más importantes que el deseo de crear con una pelota.

 

Escrito por Crossover

Básquet y algo (mucho) más.

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