MADE IN HOLLYWOOD

Su carrera ha sido de película. No es una exageración. El Óscar que descansa en sus vitrinas lo prueba. Desde que aquel jovencito muy confiado de sus capacidades se salteó la universidad y llegó a la NBA, todo lo que ha ocurrido pareció seguir la pista de un guión hecho en Hollywood: fue drafteado por Charlotte, pero traspasado inmediatamente a Los Angeles Lakers. Cargó -y también creció- con la comparación con Michael Jordan desde sus primeros highlights. Alcanzó la gloria como escudero y como líder. Como “8” y como “24”. Con peinado afro y pelado.

También fue subestimado. Y sufrido por esos mismos que abrieron la boca. Estropeado por el rival de la vereda de enfrente y redimido dos años después, en una revancha histórica. Este asesino del aro anotó puntos de todas las maneras, incluso visiblemente limitado por una dura lesión. Hasta se dio el gusto de que la escena final fuera igual de magnífica que todo lo anterior: 60 puntos en el último partido oficial de su vida. No es raro, entonces, que ahora se dedique a inventar historias. Y tal vez lo intente, pero jamás imaginará una como la suya. La del legendario Kobe Bryant y su amor por este juego.

Escrito por Crossover

Básquet y algo (mucho) más.

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