YAO, EL GIGANTE

Apoderarse de un producto que parece impropio no es para cualquiera. Mucho menos si se habla de la NBA, una de las ligas más mediáticas del mundo. Pero Yao Ming demostró durante toda su carrera que él no era como cualquier otro. Así, entre caras de asombro e incredulidad, llegó a Estados Unidos. Y así, con su camiseta colgando en el estadio de Houston Rockets y su nombre en el Hall of Fame, se fue. En el medio, quedarán las ocho participaciones en el All-Star Game. En la historia, para siempre, quedará grabada su imagen como uno de los mejores jugadores internacionales que hayan pisado el parqué de la NBA.

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Escrito por Crossover

Básquet y algo (mucho) más.

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